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El fútbol en Estados Unidos: del Mundial de 1994 a hoy

Estados Unidos ha sabido mantener su apuesta por un deporte con tradición pero sin arraigo que hoy es uno de los más seguidos.

Aunque los orígenes del fútbol en Estados Unidos se remontan a 1862, cuando se creó en Boston el Oneida FC, primer equipo de soccer (como se conoce allí), su profesionalización se oficializó en 1993 con motivo del Mundial del año siguiente. Desde entonces, este deporte ha ido creciendo hasta el punto de ser hoy el cuarto más popular del país y el segundo entre los jóvenes de entre 12 y 24 años. En la actualidad se estima que al menos un miembro en el 30% de los hogares estadounidenses lo practica. 

No sólo las encuestas respaldan lo que significa el fútbol hoy en el país norteamericano: que el presidente Barack Obama haya hecho campaña por los hombres de Jürgen Klinsmann durante el Mundial también habla de la nueva relevancia de este deporte en Estados Unidos. Plazas abarrotadas, calles tomadas por comunidades multiculturales bajo una misma bandera: el fútbol se posiciona como su mejor descubrimiento en décadas.

La creación de una liga de fútbol profesional fue una de las promesas que se hizo a la FIFA en 1988, cuando se presentó la candidatura al Mundial del 94. Pero para entonces el fútbol amateur estadounidense ya había atraído a estrellas como Pelé, quien jugó entre 1975 y 1977 en el New York Cosmos, o Franz Beckenbauer. En diciembre de 1993 se eligió la Major League Professional Soccer como la liga a profesionalizar, germen de la hoy conocida Major League Soccer (MLS).

El fútbol es el segundo deporte más popular entre los jóvenes de 12 a 24 años en Estados Unidos.

En marzo de 1994 la liga de Estados Unidos cerró sus primeros acuerdos televisivos, de los cuales no recibía dinero en forma de derechos, pero sí una parte de los beneficios por publicidad. Veinte años después, sus partidos se ven en todo el planeta a través de 11 canales (ocho estadounidenses y tres canadienses), lo que supone una de sus principales fuentes de ingresos. La MLS nació oficialmente en febrero de 1995 y un año después haría rodar el balón en una temporada histórica que a posteriori engancharía a toda una nación.

Si en el Mundial de 1994 la final entre Brasil e Italia se convirtió en el partido de fútbol con más audiencia televisiva hasta 1999, en esa primera temporada de la MLS impresionó un récord que perdura: el del partido con más espectadores. Un total de 69.255 personas vieron en directo un LA Galaxy-Metro Stars, cifra que aún no ha sido superada, si bien tres de los cinco partidos con más público de siempre allí corresponden a 2013.

EL MUNDIAL DE 2002 FUE CLAVE EN EL REPUNTE DEL INTERÉS EN EL FÚTBOL.

El fútbol tuvo que esperar para afianzar su interés en Estados Unidos. Durante los primeros años sufrió pérdidas millonarias, los estadios aparecían semivacíos y la gente no preguntaba por un deporte con cierta tradición pero sin arraigo constatable. Ni el Mundial de 1994, que registró la mayor asistencia media a los estadios de la historia de los mundiales (68.991 personas), motivó el cambio. No sería hasta el de 2002, en que Estados Unidos alcanzó los cuartos de final en los que sería eliminado por Alemania, cuando el seguimiento repuntó.

Hasta ese año el fútbol se rigió en el país por reglas propias, como por ejemplo, resolver con tandas de penaltis los partidos que acababan en empate. En 2003, la MLS aceptó los estándares de la FIFA, y desde entonces hasta 2008 se construyeron seis estadios específicos más. El desembarco en los años posteriores de estrellas como David Beckham, campeón de Liga con el Real Madrid en 2007, acabó por otorgarle esta dimensión mundial conocida hoy. Tal es la fuerza del soccer ahora que la propia MLS se ha visto obligada a pasar de los diez equipos iniciales a los 19 actuales, número que subirá a los 22 en 2017.

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