NOTICIA | 31/03/2014 | FOTÓGRAFO: Helios de la Rubia
“Ser tercer capitán, más que un orgullo y una satisfacción, es una gran responsabilidad porque eres un ejemplo para todos los niños del mundo”, añadió el defensa madridista.“Las personas en Madrid son muy cercanas. Paseas por la calle o vas a un restaurante con la familia y la gente demuestra su cariño. Tanto mi mujer como mi cuñado y yo llevamos aquí mucho tiempo y ya nos sentimos madrileños”.
Lo que más me sorprende de Madrid es el cariño de la gente.
”La mayor parte de culpa de mis inicios como jugador la tiene mi abuelo, que me llevaba a entrenar al fútbol sala porque estaba más cerca de casa. Con 4 ó 5 años siempre estaba jugando en la calle y jugué al fútbol sala hasta los 14 años”.
“No teníamos dinero para ir a entrenar y ese día le pedí a mi abuelo un real (60 céntimos) y lo eché a una maquinita, apreté el símbolo de la selección de Croacia y gané 25 reales. Tuve una suerte increíble y pude ir a entrenar”.
Sus aficiones
“Jugar al ping-pong, aunque no tengo muchas. Mis perritas son mi debilidad. Cuando llego a casa siempre montan una fiesta y me dan alegría y me transmiten sentimientos. Tomé el camino de ser futbolista, pero como soy muy alegre y abierto seguro que se me daría bien otro camino".