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En aquel pub, en el centro del pequeño pueblo apenas a diez kilómetros de Marbella.  Allí, entre cervezas y pendientes del televisor donde nuestro Real jugaba, un grupo de amigos hablan de formar una Peña Madridista en Ojén. 

Con la victoria lograda en ese encuentro televisado, salimos del pub con cerca de treinta nombres para formar la peña.  Los días siguientes fueron de investigación para llegar a formar la peña.   Visitamos alguna Peña cercana para recabar datos, y telefónicamente nos ponemos en contacto con el Departamento de Peñas, que nos indica todo lo necesario.

 Se tomo el mando, hacia falta coger el toro por los cuernos, ya que al menos tendríamos que ser cincuenta socios con el carnet madridista.   Cuando me doy cuenta tengo más de sesenta, entre ellos mi nieto que en aquel año contaba con su primer añito, Thiago Márquez Santos.

Ojén, es un pequeño pueblo de cerca de cuatro mil habitantes, y el sentimiento futbolístico y simpatía la tiene nuestro Real Madrid.   Como en la mayoría de los rincones, predomina el madridismo, después el anti-madridismo, y el resto de los equipos.

Nos encontramos con un “problema administrativo” y es que en el club se esta cambiando los estatutos y por lo tanto la aprobación de nuevas Peñas, queda pendiente hasta que sean aprobados.  Esto hace, que casi tres años después recibimos la autorización como nueva Peña Madridista.

Un 9 de Julio de 2017, inauguramos nuestra peña, en un bonito restaurante en la montaña de Ojén, donde está rodeado de instalaciones deportivas.   Allí, Paco Bonet y Salguero nos acompaña como padrinos.  Y comenzamos nuestra andadura.

Tal efecto tuvo esa fiesta madridista, que a los diez días superamos los 90 socios, llegando a los 120 con que actualmente contamos.  Una cifra más que importante dentro de un pequeño municipio.

Ni que decir que hacemos nuestro primer viaje al templo madridista para ver un partido de liga, contra la Real Sociedad donde ganamos 5-2, el siguiente año vimos al Celta donde ganamos 2-0, y en 2020, nuestro partido era contra el Éibar, pero la pandemia y el dichoso Covid-19, nos hizo la puñeta.

Tenemos unas inmensas ganas de volver al estadio, que lo encontraremos nuevo, ya que esta en marcha toda la obras y remodelación.   Personalmente, mi nieto Thiago, que iba ir por primera vez al estadio para ver el Éibar, como dije antes se vio decepcionado y guarda aun con cariño esa hucha donde fue guardando dinero para asistir al estadio y comprarse una camiseta.  Con la llegada de mi segundo nieto, Saúl, la Peña aumentaba su numero de socio, con un añito actualmente.

Este año hacemos el tercer año, y queríamos hacer alguna fiesta especial, pero en estos momentos la prudencia nos dice que debemos esperar y el próximo año, celebraremos el tercero y el cuarto a la vez.

Quiero terminar esta pequeña misiva, dándole las gracias al Departamento de Peña, que siempre nos ha atendido más que bien, y teniendo mucha paciencia con nosotros, pero me vais permitir acordarme de Lola, que de tantos apuros nos sacó y nos ayudó.

Ojén, este pueblo donde el aguardiente fue una marca, como lo es hoy Ribera o Rioja.  Donde el General de Gol termino de escribir sus memorias en un bonito parador en la zona de Juanar. Un lugar donde sus habitantes, a lo largo de los años, han tenido también la ocasión de desayunar churros mojados en agua y sal.   Un municipio que aparece en un bodegón de Picasso.   Y ya también, desde 2017, un pueblo donde el madridismo brota.  Se siente y mucho de los socios, se saludan con un “Hala Madrid”.

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