Crónica
10 de enero de 2010
Cristina Monge
La nieve fue la principal protagonista de este derbi. El Cerro del Espino se teñía de blanco, y no sólo metafóricamente por el desembarco de los madridistas, sino porque minuto a minuto el temporal se hacía dueño del terreno de juego. Las placas de hielo, el frío y la nevisca, impedían que los dos filiales de los dos grandes clubes de Madrid pudieran hacer gala de un fútbol de juego y toque poco habitual en Segunda B. Se adelantó el Castilla con un gol de 'pillo' de Juan Carlos en el minuto inicial; pero pronto, los rojiblancos dieron la vuelta al marcador con un tanto de Molino y el definitivo de Ibra, en el arranque de la segunda mitad. En este periodo, los madridistas buscaron el empate, pero el marcador, finalmente, sólo se tiñó de blanco por la nieve.
► RESULTADOS Y CLASIFICACIÓN DE SEGUNDA DIVISIÓN B (GRUPO II)
El primer buen detalle del derbi lo firmó Juan Carlos. El extremo del Castilla volvió a ser el más ‘listo’ y, a los treinta segundos de iniciarse el partido, aprovechaba una mala cesión de cabeza del central rojiblanco a su guardameta para adelantarse, cruzar el esférico con su pierna izquierda y subir al marcador el primer tanto del encuentro. Pero el Atlético de Madrid B se sobreponía al varapalo inicial a medida que sus extremos calentaban motores. Cedric y Keko demostraron ya en la primera mitad la principal arma rojiblanca: su velocidad.
Y fruto de esta cualidad, Keko asistía con un gran pase interior a Molino para poner las tablas en el marcador (min.13). Los locales disfrutaban de más ocasiones, mientras que Mosquera intentaba armar sin éxito el juego del Castilla. Samu, tras una ocasión clara de libre directo del Atlético (min.35), respondía con una jugada individual dentro del área. Pero todo en vano.
El que menos parecía sufrir la climatología era, curiosamente, el congoleño Cedric. A Velayos le tocó “bailar con la más fea”, aunque Nacho, novedad en el centro de la zaga madridista por la baja por sanción de Gary, estuvo acertado en las ayudas. De Cedric fueron las ocasiones más claras: la última de la primera parte –la cruzó en exceso- y la primera de la segunda mitad –con un gran control de espuela- .
Pero el tanto que adelantaría a los rojiblancos lo protagonizaría su máximo goleador, bastante ausente en este partido, Ibrahima. El Senegalés disparaba desde la frontal, y el esférico tocaba en Nacho lo suficiente para despistar a Adán, que no podía evitar el segundo gol local (min.51).
Curiosamente, en el minuto 74 se repetiría la misma jugada en el campo contrario, pero con desigual suerte para el Castilla. En esta ocasión Mosquera disparaba desde la frontal, el esférico se envenenaba tocando en Pulido, pero Joel sí alcanzaba a detener el balón antes de que cruzara la línea. El filial del Real Madrid, antes de esta ocasión, había dispuesto de la mejor de la segunda mitad: Cristian superaba a la defensa y al propio guardameta Joel, pero en el último toque el balón salía desviado por la nieve. Dos jugadas con mala suerte para los blancos. Dos buenos equipos que esta tarde no han podido desplegar su mejor juego. Dos filiales, con notables aspiraciones.