20/10/2011
Realmadrid.com
Llévanos al barrio donde creció. ¿Cómo es?
Un barrio muy humilde, de gente trabajadora. La gente trabaja mucho para conseguir lo suyo. De ahí también salen los valores de una persona: la humildad, ser alguien en la vida y luchar por lo que quieres conseguir.
¿Di María se imaginaba jugar en el Real Madrid?
No. Lo miraba en la televisión pero soñaba con jugar en Primera División nada más. Pero las cosas se van dando y con la esperanza de poder llegar a conseguirlo, de poder llegar algún día, se hizo realidad. Eso hace que quiera seguir creciendo como jugador y como persona.
¿Cómo era la familia de Di María?
Familia humilde, muy unida. Nos juntábamos todas las semanas para comer un asado y hacer grupo. Es difícil estar tan lejos, pero todos saben que si estoy aquí también estoy con ellos; hablo mucho con todos para saber cómo están.
Empecemos por tu padre, Miguel, que trabajó en una carbonería. ¿Cómo es?
Mi papá es una persona que me dice los errores que cometo y las cosas que hago bien. Casi llega a jugar en Primera. Lo hacía en los reservas de River Plate. Se había entrenado con el primer equipo y los entrenadores estaban contentos con él. Pero echaba de menos a la familia y volvió a jugar a Rosario. Era diestro, habilidoso, con regate, pero tuvo una lesión en la rodilla, no había los avances de ahora y tuvo que dejar de jugar. Sigue jugando con los veteranos. Cuando juega dos o tres veces se le hincha la rodilla y debe parar. Es una persona que me ha ayudado, que me dio mucho para aprender y al que le debo mucho.
Y como todos los niños tienes tu debilidad, que en tu caso es tu madre, Diana.
Es increíble. Es única. Es la persona que me bendice antes de los partidos y la que me da fuerzas. La persona que siempre está detrás de mí aunque ya este casado. Es la madre de uno y aunque tenga 50, 60 o 70 años va a estar detrás diciéndome siempre lo mismo. Mi papá fue la persona que estuvo detrás de mí, pero mi mamá era la que, cuando pasábamos por la cancha de Rosario Central, me decía: “Algún día, vas a jugar aquí”. Y pasó.
Volvemos al barrio para hablar de los amigos de 'la banda del Perdriel': Alexis, Nicolás, Bryan, Gere, Mauri y Diego. Tu otra familia.
Es otra familia, la de mis amigos. Me iban a ver cuando no era nadie y me felicitaban por los goles. Siguen viendo mis partidos y me siguen felicitando y están siempre cerca. Algunos estuvieron ya aquí en el Santiago Bernabéu. Algunos faltan por venir pero ya vendrán y me siguen todos por televisión.
Llegaste a Rosario Central, que era el club de tus amores y donde jugó tu gran ídolo, el Kily González.
La verdad es que era mi ídolo porque siempre lo veía en la selección, jugaba por donde jugaba yo, había salido de Rosario Central… Lo veía un jugador con garra, con fuerza; como me veía yo, con mis mismas aptitudes. Gracias a Dios tuve la oportunidad de jugar con él en Rosario Central un año y fue lo mejor que me pudo pasar en la vida: jugar con mi ídolo al lado… Que me dijera “¡Bien, Angelito!” es algo muy bonito para mí y que no voy a olvidar.
Luego llega el salto a Europa. Di María empieza a destacar en Argentina, hay equipos que le quieren y llega el salto. Dices que lo pasaste mal, que era la primera vez que estabas solo.
Vine solo con mi papá. Mi mamá y mis hermanas se quedaron allá. Y al principio lo pase mal. También ver llorar a mi papá porque extrañaba a mi mamá influyó. Nunca nos habíamos separado mucho tiempo y al principio se nos hizo muy muy difícil a los dos. Además yo no jugaba casi nada y eso era peor todavía. Me habían dicho que iba a jugar, que iba para ser titular y, de repente, quedé descartado, empecé a ir al banco. Y sufrí mucho. No tanto por mí como por mi papá, al que veía llorar todas las noches porque echaba de menos a mi mamá.
Y gracias al apoyo de la familia, de la gente que confía en ti, te sales en el Benfica, la gente ya empieza a hablar de Di María… Y de repente llega un día que no sé quién te dice que el Real Madrid quiere ficharte.
Como te dije, con la humildad, con la esperanza uno va aprendiendo mucho y hace que uno se ponga más fuerte. Ese año estuve muy bien y a mi familia ya la tenía lejos porque ya estaba de novio con Jorgelina. Las cosas me salían bien y sabía que mi familia estaba muy tranquila sabiendo que tenía a una mujer al lado. Las cosas cada vez me salieron mejor hasta que pasó lo que pasó: llegó el Real Madrid.
¿Qué siente uno cuando firma el contrato con el Real Madrid?
La verdad es que incluso en este momento no puedo creer que estoy jugando en el Real Madrid. Mis amigos me dicen de vez en cuando:
¿Te has dado cuenta de que el Bernabéu te adora?
Sí, me ha dicho alguno de los chicos que cada vez que salgo la gente se para y aplaude y alaba mi nombre. Es algo que me llena mucho porque ven el sacrificio que uno hace, que deja dentro de la cancha. Y aunque a veces las cosas no te salgan, tener el plus de querer correr, ayudar, meter la pierna, de que si te tienes que tirar con la cabeza… Son cosas que a uno le llenan y por eso trata de dejar todo en la cancha. Sabemos que a la gente también le cuesta poder pagar la entrada y ser socio del Madrid. Creo que por eso cuando van al estadio quieren ver al equipo con garra, con fuerza… Y por eso trato de dejar todo para que se vayan conformes y piensen que el Real Madrid se dejó todo dentro de la cancha.
¿Cómo ves al equipo este año?
Está muchísimo mejor que el año pasado. El año pasado estábamos muy bien, pero que muy bien, pero este año crecimos como grupo más todavía porque ya llevamos un año juntos. Las incorporaciones que vinieron se adaptaron muy bien y muy rápido. Por ejemplo Fabio (Coentrão), que cuando entró la rompió también. Jugadores que van entrando ahora poco a poco. El equipo está muy fuerte y se nota dentro de la cancha que está más unido. Y no importa si hace gol uno o lo hace el otro. Es algo que todos sabemos y también que podemos lograr lo que sea este año.
Todos los jugadores hablan de ambientazo en ese vestuario...
Se ve en los entrenamientos, se ve en todos lados. Dentro, fuera… Cuando hacemos las comidas. Se ve que el grupo está muy bien, está igual que el año pasado. Además, con los jugadores que vinieron ahora, más fuerte todavía. Y nunca hubo ningún problema con nadie.
Al frente de todo eso hay un señor que se llama José Mourinho. ¿Es el mejor entrenador que ha tenido?
Es un entrenador que me enseñó mucho. Quiso tenerme en el equipo y tengo que agradecerle que yo esté aquí. Por eso tengo que dejarme todo en el campo, porque quiero que lo siga opinando y que diga que el jugador que fichó valía la pena.
¿Qué le da Mourinho a esta plantilla?
Todo. Trata de la misma manera a todos, al que juega y al que no. De un entrenador es muy importante eso porque el que no juega siempre está un poco más bajo de moral porque quiere jugar y él siempre está pendiente de esos jugadores. Cuando yo estuve sin jugar estuvo siempre encima de mí. Salí contra el Betis y me dijo cómete la cancha, haz lo que sabes y son cosas que nos dan fuerzas porque aunque no juegues te da ánimos y te tiene en cuenta.
Se ganó al Lyon y el próximo, el Málaga, será un partidazo.
Será un partido muy difícil. El Málaga no está haciendo las cosas mal y tiene un buen equipo. Pero nosotros, si seguimos de la manera que lo estamos haciendo, con la misma intensidad, con la misma fuerza y la misma garra, creo que podemos hacer muy bien las cosas.
¿Ves al equipo volviendo a Cibeles como el año pasado? ¿Sueñas con volver?
Sí, claro. Ojala podamos volver dos o tres veces. Sería muy lindo. No digo que los otros equipos no lo hagan pero por el esfuerzo que estamos haciendo esta temporada creo que merecemos ganar algo. Falta mucho pero vamos a darlo todo para dar una alegría no solo a nosotros sino a toda la familia del Real Madrid.
¿El partido de la final de la Copa del Rey es tu mejor recuerdo en el Real Madrid?
Sí. He tenido buenos partidos pero creo que ese fue el mejor de todos. Nunca me olvidaré del centro y del cabezazo de Cris. Grite el gol de Cristiano Ronaldo como nunca porque iba a ganar el primer título y era algo muy lindo para mí.
¿Has llorado por el fútbol?
Llorar no, pero estar con la piel de gallina o que se te pongan los ojos llorosos después de ganar algo sí... Miento, he llorado una vez: en el Mundial Sub-20, en la semifinal contra Chile, cuando me lesioné. Había ido como un jugador diferente, por si pasaba algo y acabé siendo titular y marcando tres goles. Perderme la final por una lesión fue un duro golpe para mí y ese día sí que lloré.
¿Qué es lo que te ha aportado tu mujer Jorgelina?
Mucho amor y cariño. Me ha dado todo de ella para que éste tranquilo y que seamos felices. Es la persona que está a mi lado, que me apoya, que está detrás de mí y que estuvo conmigo en los malos momentos.
El gesto del corazón con los dedos se lo dedicas a ella...
Empecé en Portugal porque estaba conmigo y me apoyaba siempre cuando las cosas no me salían. Lo menos que puedo hacer cuando marco un gol es dedicárselo porque quiero que sepa que siempre está presente en todo momento.
¿Cuál es tu gol favorito con el Real Madrid?
El que marqué al Deportivo la temporada pasada. Fue de cabeza y era el primero que marcaba de esa forma.
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