Crónica
19 de octubre de 2012

Edu Bueno
El Real Madrid no pudo ampliar su racha de triunfos en partidos oficiales desde que comenzó la temporada al caer por la mínima con el Khimki en el Basketball Arena después de un final agónico, donde Rudy Fernández erró el tiro que les hubiera dado la victoria después de ir perdiendo por 18 puntos. Reyes y el propio Rudy Fernández, con 15 puntos cada uno, y Carroll, con 14, fueron los mejores del combinado madridista, que, a pesar no poder salir airoso de Moscú, terminó jugando como un gran equipo.
► TODA LA INFORMACIÓN DEL REAL MADRID EN LA EUROLIGA
El partido comenzó como no quería el Madrid. Los locales salieron mucho más concentrados que su rival y pronto se hicieron con el ritmo de juego bajo la dirección de Planinic. Los blancos, muy fríos, no conseguían controlar el rebote defensivo, una situación que aprovechó a la perfección tanto Augustine como Loncar para establecer las primeras diferencias. Con el 17-8 en contra en el ecuador del cuarto, Laso pidió un tiempo muerto que hizo reaccionar a su equipo. Apretaron en defensa. La entrada de Slaughter por Begic ayudó a que los visitantes jugaran sus mejores minutos en este inicio. Dos alley oops, culminados por el pívot norteamericano y Rudy, y el segundo triple de Sergio Rodríguez acercó a los suyos a dos puntos con un parcial de 2-9 en apenas tres minutos (19-17, min. 8).
Lejos de seguir en esa línea de juego, los madridistas volvieron a bajar su nivel de concentración. Las pérdidas de balón, hasta seis en el segundo cuarto, descentraban a un equipo que no encontró en ningún momento la regularidad en ataque durante el primer tiempo. Otro arreón local, con un Loncar haciendo daño en la pintura (10 puntos) les puso 12 arriba a los de Kurtinaitis (40-28, min. 17). El Madrid, sin embargo, no se vino abajo y tiró de casta. Con Mirotic y un gran Reyes plantando cara a los pívots rivales, el conjunto de Laso igualó las fuerzas bajo los aros. Esto, y la mejoría blanca en el tiro, recortó la diferencia a -7 al descanso (42-35, min. 20).
El Madrid regresó siendo un espejo del primer cuarto. No encontrarse en ataque minó por completo su moral. Todo lo contrario que el Khimki, que se crecía en cada ataque con unos inspirados Rivers y Davis. Los blancos atravesaron el momento más delicado del encuentro en el 26’ cuando se pusieron 18 abajo (62-44). Un intercambio de canastas, que no le favorecía en nada a los de Laso, dio paso al último cuarto (69-55, min. 30).
Mucho tenía que cambiar el Madrid en el tramo final si quería disputarle el partido a los moscovitas. Pero este equipo tiene hambre de triunfos y lo demostró con un giro radical a su actitud. Fue a por todas, creyendo ciegamente en la victoria. Se puso las pilas en defensa y con una gran presión en tres cuartos de pista ahogó a su rival, que se vio superado por el vendaval blanco. En ataque fue el equipo que nos tiene acostumbrados y con siete minutos espectaculares, de la mano de Carroll (ocho puntos seguidos), Reyes y Slaughter, igualó el marcador a falta de tres minutos para el final (75-75). El Madrid había conseguido lo más complicado. Los rusos respondieron con cinco puntos seguidos. Un triple de Augustine sentenciaba casi el encuentro a falta de un minuto (80-75). El Madrid lo intentó hasta la última posesión. Dos triples de Rudy y Draper, y un robo de este último, les dio la posibilidad de ganar el partido con ocho segundos por jugar. Rudy se la jugó pero el balón no entró y la victoria se quedó en Moscú (86-85, min. 40).