Noticia
20 de febrero de 2009
Arancha Díaz
El sentimiento madridista invadió el Palacio de Congresos y Exposiciones de Madrid. Los más de 1.800 socios que recogieron sus insignias y sus acompañantes, hicieron un manifiesto de emociones y amor por el Club al que pertenecen. Son muchas las historias que hay detrás de cada Socio del Real Madrid, tradiciones, compromiso y constancia por defender un equipo que ha dado muchos triunfos y éxitos durante sus más de cien años de historia.
Son sólo tres historias, pero hay miles. Cada socio madridista alberga una tradición familiar, un sentimiento y sobre todo un espíritu especial. Todos ellos tienen en común, como dijo Vicente Boluda en la presentación del acto, su ejemplo de lealtad a unos colores y a un escudo. Más de 1.800 Socios recibieron sus insignias en la tarde del viernes como homenaje a sus 25, 50 y 60 años con el Real Madrid. Una de esas personas es Macarena San Miguel (socia número 16.886). Pese a su juventud, Macarena ya es casi una veterana entre los Socios, “es una gran emoción recibir esta insignia”, reconocía, “es un recuerdo que conservaré toda mi vida”. Ella guarda muchos recuerdos de sus primeros años ligada al Real Madrid, “de pequeña tenía todos los libros y cuadernos del colegio con autógrafos de los jugadores”. Pero ella siempre tuvo un ídolo, “era Juanito, tenía miles de firmas suyas por todas partes, después llegó Roberto Carlos, Raúl y Casillas, todos ellos tienen la sangre blanca, como yo”.
Muchos de los Socios que recibieron sus insignias han visto jugar a los más grandes jugadores del mundo. Es el caso de Ramiro Ciancas, socio número 1.427. Con su insignia de oro y brillantes en la solapa de su chaqueta, lo que más ilusión le hizo a Ramiro fue “recibir la enseña de manos de Alfredo di Stéfano”. Para él, los momentos más felices de su vida han ido de la mano del Real Madrid, “las Copas de Europa nos hacían tan felices…”, recuerda con nostalgia. Ramiro manda un mensaje a todos los socios, “El secreto para llevar tanto tiempo no es otro que aguantar, no sólo hay que estar en los buenos momentos, también se es madridista en los malos”. Él lleva más de sesenta años y sigue disfrutando como el primer día.
También hay historias familiares. Es el caso de los Navazo. El padre, Federico, es uno de los socios más antiguos del Real Madrid, su hijo, también Federico, tiene el número 1.473 y ha recogido la insignia de oro y brillantes. Ha sido uno de los momentos más emotivos de la entrega ya que, en lugar de recogerla de manos de Alfredo di Stéfano, ha sido su padre quien le ha puesto el escudo del Real Madrid en la solapa. “Estaba mi hijo todavía saliendo del quirófano cuando llamé al entonces secretario Carlos Alonso para darle de alta como socio”, recuerda, “porque primero estaba el Real Madrid y luego lo demás”. Federico (padre) siente el Real Madrid como una parte de su vida, “me ha dado ilusiones, amigos, es casi toda mi vida”, un sentimiento que comparte con su hijo, “eso es todo un orgullo, su insignia me hace tanta ilusión como la mía”.
Son historias de madridismo, de amor por unos colores y un escudo. Todos los Socios que estuvieron presentes en el acto de entrega de insignias recogieron su pequeño homenaje con el orgullo de pertenecer a un Club y de formar parte de la gran familia madridista.