Crónica
01 de febrero de 2012

Edu Bueno
El equipo que dirige Pablo Laso volvió a la senda de los triunfos en Europa tras derrotar de forma brillante y volviendo a su demoledor ataque a los bilbaínos en el último partido de la primera vuelta del Top 16. Esta vez Begic, con un segundo cuarto soberbio (12 puntos y 5 rebotes) y, en especial, Sergio Rodríguez, con un partido sobresaliente (20 puntos, 7 asistencias y 5 faltas recibidas), fueron las claves de la segunda victoria del Real Madrid en esta fase. Un triunfo por 16 puntos que les permite mantener sus opciones de terminar líderes a falta de tres partidos y que les inyecta un poquito más de moral de cara a los dos siguientes enfrentamientos contra el Gescrap Bizkaia en Liga y Euroliga.
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Pablo Laso optó por Sergio Rodríguez en su quinteto inicial y el Chacho se convertiría en el gran protagonista del primer despegue del Real Madrid. Tras unos primeros minutos de tanteo, con buenas defensas en ambos bandos, el base canario tomó las riendas del encuentro. Un pequeño encontronazo con Jackson, el cual le susurró algo al oído, motivó la reacción de Rodríguez. Se dedicó a asistir y hacer jugar a su equipo. Dos asistencias con su sello, una a Suárez y otra a Mirotic, culminaron un parcial de 11-3 para empezar a marcar distancias (26-16, min. 10). El Real Madrid tenía afinado el punto de mira. Una muy mala noticia para los bilbaínos.
Los de Katsikaris, que habían tenido a Mumbrú y Banic como sus hombres más entonados hasta el momento, sufrían en exceso para sumar puntos. La envergadura de las torres madridistas les forzaba a abusar de los tiros exteriores, temerosos de encontrarse con Tomic o Begic. Mientras, los locales demostraban que también saben manejar el ataque estático cuando hace falta. Con paciencia y moviendo a la defensa visitante, el Madrid encontraba siempre la solución adecuada para anotar cómodamente e ir aumentando una ventaja que se instaló ya en torno a la quincena de puntos. Buena parte de culpa la tuvieron un Carroll muy enchufado, con siete puntos en siete minutos y, sobre todo, Begic. El pívot esloveno, que contaba en la previa que su objetivo es ganarse aún más la confianza de su entrenador, se destapó con sus mejores minutos con la camiseta del Real Madrid. Dominó los dos aros y fue imparable para sus defensores, Fischer, primero, y Mavroeidis, después. Anotó 12 puntos en apenas nueve minutos y llevó a su equipo a la máxima ventaja (+18) a falta de dos minutos para el descanso (48-30).
La gran primera parte madridista podría haber sido una losa para el Gescrap Bizkaia. Sin embargo, los bilbaínos tienen la virtud de la persistencia y no iban a dar tan fácilmente su brazo a torcer. Su primer triple del encuentro, en el minuto 22 obra de Mumbrú, dio paso a la reacción visitante. Entre el alero español y Banic pusieron a los suyos a siete puntos (55-48, min. 24). Situación inquietante. Turno de Laso, que cortó la inercia negativa con un tiempo muerto y el Madrid volvió por sus fueros. El Chacho retomó su clínic en el pase y con su efectividad desde cinco metros neutralizó la mejora rival para devolver la normalidad al marcador. Un triple de Llull dejaba al Madrid con +16 (69-53) a falta de los últimos diez minutos.
La fría salida madridista en el último cuarto junto a una defensa más agresiva del Bilbao, propició un parcial de 0-10 en contra en poco menos de tres minutos (70-65). Había partido. O eso creían los visitantes. Laso metió a Llull y Rodríguez para jugar con dos directores. El balear se puso de escolta y fijó su marca a un entonado Vasileiadis. Dos grandes defensas blancas abrieron el camino del triunfo blanco. Llull y Rodríguez se comieron literalmente al Gescrap Bizkaia. Dos triples de ambos y otros dos contraataques culminados por Singler dilapidaron cualquier esperanza rival para cerrar la segunda victoria del Real Madrid en el Top 16 (89-73).