Noticia con opinión
04 de julio de 2011
Realmadrid.com
El presidente de Honor del Real Madrid, Alfredo Di Stéfano cumple hoy 85 años. El que fuera el mejor jugador de todos los tiempos es una leyenda dentro del mundo del fútbol y, sin duda, historia viva del Real Madrid.
Alfredo di Stéfano nació el 4 de julio de 1926 en el barrio de Barracas, “la boca de La Boca”, un barrio mayor donde estaba el puerto de Buenos Aires. Comenzó con 18 años en la cuarta Categoría, de ahí ascendió a la Tercera y luego a la Primera División. Debutó en 1945 ante Huracán, equipo en el que un año después jugaría cedido. Allí sus técnicos ya advierten que están ante un futbolista excepcional. En 1947 regresó a River, con el que se proclamaría campeón y máximo goleador.
Una huelga general paralizó el fútbol argentino y Di Stéfano fichó por el Millonarios de Bogotá, el mejor equipo de Colombia. Era una auténtica selección mundial, donde coincidió con grandes jugadores como Rossi, Báez o Pedernera.
Su llegada al Real Madrid
En 1953 el Real Madrid consiguió fichar al mejor futbolista del momento. Debutó el 23 de septiembre de 1953 ante el Nancy francés, en el que sería el primero de los 510 partidos que disputó con el Real Madrid, en los que marcó 418 goles. Con el conjunto blanco ganó ocho Ligas, cinco Copas de Europa, una Copa de España, una Copa Intercontinental, dos Copas Latinas, una Pequeña Copa del Mundo, tres Trofeos Carranza y un Trofeo Benito Villamarín, entre muchos otros títulos. Además, se proclamó cinco veces “Pichichi” en las temporadas 1953/54, 1955/56, 1956/57, 1957/58 y 1958/59.
Di Stéfano tuvo también una destacada carrera como entrenador. Una de sus grandes virtudes fue su capacidad de asimilar, para luego transmitir, todos y cada uno de los consejos que le fueron dando las personas, ligadas o no al fútbol, que fueron desfilando por su vida. Además de al Real Madrid (1982 y 1990), Di Stéfano dirigió al Elche (1967), Boca Juniors (1968), Rayo Vallecano (1975), Castellón (1976), River Plate (1981) y Valencia (en tres ocasiones), y en todos los equipos dejó el sello de su carácter competitivo, el amor por su trabajo y su espíritu ganador.