Crónica
12 de junio de 2010
Lidia Blanco
Se enfrentaban dos de las mejores canteras del fútbol español y no defraudaron. Siete goles, tres penaltis y la expulsión del técnico del Espanyol. Estos fueron los principales ingredientes del partido de ida de semifinales de la Copa del Rey que enfrentó a Espanyol y Real Madrid en la ciudad deportiva de los catalanes. El partido se lo llevaron los blancos por 3-4 dando un paso de gigante hacia la gran final de Almuñécar. Los goles los pusieron Sarabia de penalti, Óscar Plano, Lucas Vázquez y Morata. Pero aún no está todo hecho, la vuelta será la semana que viene en Valdebebas donde los chicos que entrena Alberto Toril deberán certificar su pase a la final para seguir soñando con el triplete.
Desde el inicio el Real Madrid comenzó fuerte, controlando el balón y presionando arriba al conjunto espanyolista. Con la única novedad de Pablo Sarabia con respecto al once inicial que venció al Cornellá en cuartos de final, los canteranos madridistas salieron con ganas de demostrar que no habían ido a Barcelona a ser meros espectadores. Un cabezazo de Óscar Plano en el minuto doce se encontraba con el larguero de la portería catalana. Pero poco después, en una de las primeras ocasiones del Espanyol, Víctor Álvarez anotaba el 1-0 con un disparo lejano que se colaba en la portería madridista tras un error de Pacheco. Jarro de agua fría para los blancos que estaban haciendo mejor partido que sus rivales. Pero sólo cinco minutos después, el árbitro pitaba un penalti claro de Álvaro Vega sobre Morata que Sarabia se encargaría de ejecutar anotando las tablas en el marcador (1-1).
El Madrid se vino arriba y tan sólo dos minutos después la defensa espanyolista volvía a cometer el mismo error. En esta ocasión fue Pere el que realizó la falta clara sobre Óscar Plano dando una segunda pena máxima para los madridistas que, sin embargo, Álex Fernández no lograría anotar. Parecía que el empate se iba a mantener al descanso, pero todavía habría tiempo para más y, a tres minutos de finalizar la primera parte, Víctor Álvarez de nuevo remataba de cabeza un balón de córner al segundo palo anotando el 2-1. Un gol difícil de asimilar ya que los de Toril veían como del posible 1-2 se había pasado al 2-1 en cuestión de segundos.
Pero los madridistas sabían que no estaban haciendo un mal partido y que lo estaba faltando era suerte. A estas alturas de la temporada, el Juvenil A tiene mucha experiencia en partidos complicados y supo esperar su momento, que llegó con un espléndido zurdazo de Óscar Plano que se coló por la escuadra de la porteria del Espanyol. A partir de ahí el partido se rompió. Cinco minutos después Lucas Vázquez anotaba el 2-3 y cuando al Espanyol no le había dado tiempo a asimilarlo, Lucas hacía una genial jugada personal teniendo la sangre fría de dejarle el balón a Morata para que anotara a placer el cuarto gol para los madridistas.
La locura se mantuvo y todavía habría tiempo para un penalti más, en este caso a favor de los locales que Caballé se encargaría de anotar reduciendo las distancias en el marcador. El nerviosismo hizo mella en los de locales y Pepín Cabezas, técnico del Espanyol, fue expulsado a cinco minutos del término del encuentro. Al final 3-4 y el equipo de Toril que encarrila la eliminatoria. Valdebebas decidirá dentro de una semana el finalista, pero de momento los canteranos madridistas mantienen las opciones de hacer historia consiguiendo el ansiado triplete.