Que llegue la primavera es sinónimo de muchas cosas, aunque no de sol en esta mañana templada en Valdebebas. Pero sí, de que entramos en la estación en la que se consuma el tramo final de la Liga. Y eso es equivalente a partidos decisivos en las aspiraciones de un filial que no se rinde por estar entre los cuatro primeros. Por ello sale a darlo todo y a mandar, sea quien sea el rival. Una admirable actitud que hoy no tuvo su premio ante un Vecindario que se llevó la victoria en el tiempo de descuento. Inmerecidamente, si se analizan las oportunidades y el dominio que mostró el conjunto local, que volvió a pelear sin suerte en el Di Stéfano.