Noticia
03 de diciembre de 2008
Arancha Díaz y Laura Navas
Han pasado veinticinco años, pero siguen transmitiendo las mismas sensaciones que cuando apenas eran unos chavales. Con cuarenta años y la perspectiva que da el tiempo, Michel, Pardeza, Sanchís, Martín Vázquez y Butragueño conservan esa figura juvenil que levantó pasiones por muchos campos de fútbol. Echando la vista atrás, y con La Fábrica de la Ciudad Real Madrid de fondo, la Quinta del Buitre al completo repasó junto a la Revista Hala Madrid sus años más gloriosos en el conjunto madridista. Fotos, recuerdos y muchas sonrisas para celebrar las bodas de plata de una generación de futbolistas que escribió con letras de oro su historia en el Real Madrid. Este es sólo un adelanto del extenso reportaje que se publicará en el próximo número de la revista.
Amigos. Compañeros. Futbolistas. Fueron protagonistas de una sociedad que vivía momentos de cambio y que rompía con los tópicos del pasado. La España futbolística estaba pidiendo a gritos un cambio. La Quinta del Buitre se lo dio. La furia y la garra se transformaron en juego colectivo y técnico: belleza y estilo eran las nuevas banderas de un equipo que dejó huella en el madridismo. “nadie que cambia la Historia se da cuenta de que lo está haciendo”, argumenta Pardeza, “pero sabíamos que estábamos entrando en una situación en la que algo podía cambiar porque los demás su sumaban”, recuerda Michel. “Ahora sabemos que para algo sirvió”, se enorgullece el mítico ‘8’. “En nuestra profesión no te da tiempo a saborear el presente, es en el momento en el que lo dejas cuando te das cuenta de lo que has disfrutado”, añade Martín Vázquez.
"Belleza y estilo eran las nuevas banderas de un equipo que dejó huella en el madridismo"La generación de la Quinta del Buitre es uno de esos grupos que, a pesar del tiempo, sigue muy presente en las retinas de los madridistas. Un grupo de futbolistas que creció en las categorías inferiores y se inyectó el madridismo en vena en busca de un sueño: “recuerdo aquella época con enorme ilusión y mucho cariño”, suspira Butragueño, “la percepción que uno tiene del fútbol cuando tiene 18 años es diferente a la que tienes después como profesional”. Puede que aquella visión algo distorsionada no les hiciera del todo conscientes de aquel partido en el que 80.000 personas abarrotaron el Bernabéu para ver un encuentro de Segunda División ante el Bilbao Athletic… “Es la única vez en la historia de Segunda que ha habido tantas personas en un estadio. Fue una época maravillosa en la que se generó una ilusión enorme en el madridismo”, recuerda Butragueño.
Di Stéfano, el padre de la Quinta
Amancio, entonces técnico del filial, y Alfredo di Stéfano, al frente del primer equipo, fueron los orgullosos padres de esta generación inigualable. “Miguel y yo no contábamos mucho en la primera etapa del Castilla”, recuerda Sanchís, ahora con una sonrisa, “Alfredo di Stéfano nos rescata y provoca que juguemos juntos”. “Tuvo el coraje, que en aquella época no era muy común, de confiar en gente muy joven. Demostró mucha personalidad y asumió un riesgo muy alto”, añade Emilio. 25 años después sería fácil decir que aquella era una apuesta sobre seguro…
“Alfredo di Stéfano tuvo el coraje de confiar en gente muy joven. Demostró personalidad y asumió un riesgo muy alto”Así que empieza a gestarse la creación de lo que hoy ya es una de las mejores generaciones de futbolistas que ha dado el Real Madrid y el fútbol español: “El Madrid estaba entonces en un momento de inflexión, se habían perdido títulos y había que cambiarlo. También contó la suerte. Llegamos en el momento justo”, cuenta Pardeza. Casi juveniles, amigos, compañeros, amantes del juego perfectamente fundido con la técnica, llegaron en el momento en el que el fútbol más les necesitaba.
4 de diciembre de 1983: Sanchís y Martín Vázquez debutan en Murcia. 31 de diciembre del mismo año: Pardeza juega sus primeros siete minutos con la camiseta del primer equipo. 5 de febrero de 1984: le toca el turno a Butragueño, que enmarcó su debut ante el Cádiz con dos goles. Michel aún tardaría casi un año en debutar (2 de septiembre de 1984). Ya estaban los cinco. Nacía la Quinta del Buitre. Comenzaba un sueño de fútbol…
¿Y faltó algo entre tantos éxitos deportivos y personales? Aquella generación de aficionados sigue sin perdonarle al fútbol que le negara a La Quinta una más que merecida Copa de Europa: “los títulos no hacen justicia a la relevancia de un equipo en una época”, matiza Pardeza. “El madridismo no lo recuerda como un reproche, sino como una pena porque aquella plantilla no la conquistara”, cuenta Butragueño. “Puede que esté mal decirlo, pero la de 1988 tenía nombre y era el nuestro. Habíamos tenido una trayectoria impresionante”, reconoce Sanchís, el único de los cinco que más tarde la levantaría hasta en dos ocasiones.
Aquella generación de futbolistas sigue sin perdonarle al fútbol que se le negara la Copa de EuropaEntre los cinco sumaban uno. Un futbolista perfecto: la técnica de Martín Vázquez, la habilidad de Pardeza, el guante en la pierna derecha de Michel, la polivalencia y calidad de Sanchís… ¿Y Butragueño? “Cuando él se paraba, decían que se paraba el mundo…” Talento condensado en un equipo. Una generación “irrepetible”, un momento “inolvidable”. Así lo definen ellos y así lo recuerdan los aficionados al fútbol. Cinco personalidades con un estilo único a los que el destino unió sobre un terreno de juego para que el mundo disfrutara del arte de jugar con un balón.