11 de marzo de 2010
Juan Tapiador
Orden, entrega y solidaridad son las virtudes del próximo rival del Real Madrid. Para el Real Valladolid la visita del líder no llega en el mejor momento. Una temporada irregular ha instalado en la zona del descenso a un Valladolid que divisa la permanencia a cinco puntos. Castigado por las lesiones, los de Pucela se amparan en su público, arma fundamental para presionar al rival. Tiene en los jugadores que actúan entre líneas su principal baza ofensiva, avalándose en la verticalidad para llegar a portería visitante y materializar las ocasiones de gol, asignatura pendiente del curso. El Real Madrid ha visitado en 39 ocasiones el José Zorrilla, con un balance de quince victorias y trece empates.El equipo de Manuel Pellegrini visita en su 26ª jornada del Campeonato el José Zorrilla. Un encuentro que llega en excelente momento para los blancos al recuperar el liderato en su último compromiso doméstico y una cita desafortunada para los pucelanos, que acumulan diez partidos sin conocer la victoria y la visita de los blancos se antoja todo un reto. Las lesiones y los resultados cosechados le han relegado desde hace cinco jornadas a puestos de descenso. La plantilla, ahora bajo las órdenes de Onésimo, intenta no repetir la situación agónica del ejercicio pasado, donde lograron salvar la categoría in extremis en la última jornada.
Su casillero particular, 18ª posición con 20 puntos, indica mal bagaje para un Valladolid que tan sólo suma tres triunfos en lo que va de curso. El orden en el campo es especialmente importante para un equipo que ha logrado los mejores números como locales -dos victorias y seis empates-, donde el público aprieta de lo lindo. El José Zorrilla se ha caracterizado por complicar a los grandes: la presión inicial y la entrega durante noventa minutos persiguen la incomodidad del rival. Creer firmemente en sus posibilidades, adelantarse en el marcador y saber manejar los tiempos del partido son las premisas de Onésimo, recambio de Mendilibar desde hace varias jornadas. El Valladolid sufre mucho cuando está obligado a remontar y realiza un perfecto repliegue cuando parte con ventaja, aprovechando las contras con sus rápidos estiletes ofensivos: Manucho o Diego Costa.
La primera premisa del equipo cuando roba la pelota es plantarse en cancha rival a través de sus de bandas. Sesma y Keko abren el campo cuando el Valladolid tiene la pelota para darle más amplitud a su ataque. Aunque los jugadores de banda tienen una función muy explícita, eso no les impide intercambiar su posición continuamente con el mediapunta, desmarcación que estrenó de titular el último choque el canterano madridista Alberto Bueno. Onésimo sabe que necesita sumar de tres en tres y por ello, no prescinde de dos referencias en ataque, pese a que la presencia del líder de Primera puede obligarle a reforzar la medular en detrimento de la delantera. Sesma será duda hasta el último momento, junto a Luis Prieto, Jacobo y Canobbio, que han arrastrado molestias durante la semana y pueden sumarse a la lista de bajas que encabezan Sisi y Nauzet Alemán.
El doble pivote es básico para equilibrar todas las líneas de su esquema táctico: 4-4-2 o 4-5-1. En las últimas jornadas, Onésimo ha otorgado la medular a Borja y Pelé, aunque Lázaro, escorado en la derecha, también colabora en labores de contención. La parte defensiva pucelana es la línea más frágil. 44 goles encajados, un handicap para un equipo que persigue la salvación. Bajo los palos el uruguayo Justo Villar se ha afianzado en los últimos meses.
REFUERZOS DE INVIERNO
El Valladolid prescindió en verano de gran cantidad de hombres. Entre ellos, tres de sus mejores futbolistas la pasada campaña: Pedro León, Goitom y Sergio Asenjo emigraron de las filas pucelanas para continuar en Getafe, Almería y Atlético de Madrid respectivamente su prometedor futuro. Además, las salidas de Víctor y García Calvo –por retirada-, dos insignias y símbolos blanquivioletas, mermaron el fondo de armario de esta plantilla.
El histórico club apostó entonces por la juventud de una plantilla renovada, con multitud de fichajes en lugar de la habitual colecta de futbolistas cedidos por los grandes. Y es que el Valladolid se ha convertido en uno de los destinos de las principales canteras españolas. Llegaron más de una decena de jugadores pero la irregular temporada ha obligado a la Junta Directiva a reforzar la plantilla con la llegada de Del Horno, Keko y Sereno. El primero, procedente del Valencia, se ha hecho con el lateral izquierdo vallisoletano, su habitual ubicación, mientras que la afición espera ansiosa el debut del portugués Sereno, fichado del Vitoria de Guimaraes para reforzar la zaga. Por su parte, procedente del filial del Atlético de Madrid, Keko se ha convertido en uno de los mejores en las últimas jornadas, afianzado en la banda.