Espectáculo, diversión y seis goles de bandera. El Real Madrid ofreció su mejor versión con un monólogo de fútbol ante un rival que se mostró impotente ante tal caudal de juego. La octava victoria consecutiva en un inexpugnable Santiago Bernabéu fue también la más vistosa para unos aficionados que acompañaron y despidieron al equipo con una cerrada ovación. Una afición que se marchó feliz y convencida de que 2010 va a ser un gran año.
REAL MADRID