En un partido físico, eléctrico, directo y con un ritmo trepidante, el
Real Madrid cerró la fase de grupos de la
Champions de la misma manera que la comenzó el pasado mes de septiembre: con victoria. Los madridistas dependían de sí mismos y cumplieron a la perfección un guión que les permitió sellar su pasaporte a octavos de final de la competición. Los goles de
Cristiano Ronaldo (sumó dos y sigue siendo el máximo goleador de la Champions) y
Albiol, sentenciaron el liderato de los blancos en el
Grupo C después de seis jornadas. El próximo 18 de diciembre, en Nyon (Suiza), el Real Madrid estará, por méritos propios, en el bombo de los cabezas de serie. La final del Bernabéu está un poquito más cerca.