El técnico del Real Madrid no quiere oír hablar de cábalas ni de hipotéticos resultados. Simplemente piensa ganar y sellar ante el Olympique de Marsella su pase a octavos de final de la Champions League. Algo que no implica, ni mucho menos, relajación ni exceso de confianza: “Sabemos que será un partido difícil y espero que hagamos un buen trabajo para superarlo”.