Noticia
08 de octubre de 2009
Gonzalo Peña
Como ya viene siendo costumbre durante los últimos años, la Fundación Real Madrid sigue promoviendo el valor social en el deporte y, en esta ocasión, lo hace a través del baloncesto. Por medio de sus Escuelas Deportivas, una de las modalidades que se fomenta es el baloncesto, no con vistas a nivel de competición de un club sino más como un aspecto lúdico y de aprendizaje para los más jóvenes.
Desde los más pequeños, pasando por los infantiles y llegando hasta los cadetes. La Fundación Real Madrid no cesa en su labor de inculcar las enseñanzas técnicas y los valores inferidos que todo buen deportista debería tener. En el terreno del baloncesto y bajo la dirección técnica del mítico ex jugador blanco, Rafael Rullán, se intenta potenciar las aptitudes baloncestísticas de los niños y niñas añadiendo a eso una implicación especial en el campo del desarrollo personal.
Los niños, que pueden disfrutar de un gran ambiente, se encuentran muy a gusto disfrutando del baloncesto con sus amigos y, por ello, no son pocos los que repiten experiencia. “El objetivo de todos los años es crecer en el número de participantes. Cuantos más, mejor. Este curso tenemos unos quinientos aproximadamente. Lógicamente, hay que diferenciar entre edades pero, en general, lo que se intenta es inculcar desde muy pequeños para aprovechar al máximo el aprendizaje”, señaló Rullán.
El éxito que ha ido adquiriendo este tipo de actividades ha hecho que se haya alcanzado una serie de acuerdos con diversos pabellones para poder alcanzar diferentes localizaciones en la realización de los entrenamientos. En total, nueve son los complejos entre instalaciones municipales y colegios con los que se cuenta distribuidos en los centros de Alfredo Goyeneche (Aravaca), Centro Integrado de Arganzuela, Barajas, La Masó (Fuencarral-El Pardo), Gimnasio Moscardó, SEK Ciudalcampo, SEK Villafranca del Castilla y Valdebernardo (Vicálvaro).
Los tres primeros meses consisten en un período de adaptación y preparación en el que lo que se trata es de canalizar las ganas con las que llegan los pequeños para que se hagan con los conceptos básicos e integrarles en una atmósfera de grupo. Luego ya en enero tiene lugar el Torneo Interescolar, donde los niños y niñas pueden disfrutar de su deporte favorito compitiendo en un entorno de cordialidad contra otras escuelas. Porque de eso es lo que se trata. De un juego para aprender.