Noticia
03 de octubre de 2009
Arancha Díaz (Sevilla)
El gran recibimiento que Sevilla hizo al Real Madrid en el Aeropuerto hacía presagiar lo que Pepe y Van der Vaart iban a encontrarse en el hotel. Ambos futbolistas fueron los encargados de recibir todo el cariño de los más de 150 socios y miembros del Carnét Madridista de Sevilla que acudieron a las tradicionales firmas. Cariño y deseos de ánimo que después trasmitirán a sus compañeros de equipo de cara al gran partido de este domingo.
Se ha convertido en una tradición. En cada desplazamiento que el Real Madrid realiza por España se repite la misma imagen. Caras de ilusión, emoción en el rostro y sobre todo, nervios por tener la oportunidad de conocer de cerca de algunos de sus ídolos. Es la estampa de un centenar de aficionados que en cada viaje que el conjunto madridista realiza por la geografía española disfruta de los futbolistas merengues. Sevilla es además una plaza especial. Desde que la expedición del Real Madrid pisó suelo andaluz no dejó de recibir cariño. Primero en el aeropuerto, donde fue recibido por más de quinientos aficionados, y después en las puertas del Hotel NH Central Convenciones, donde más de 150 aficionados se dieron cita para esperar a los futbolistas.
Pero en las firmas, la emoción es diferente. Se palpa la ilusión de los más pequeños por ver cara a cara uno de sus jugadores favoritos. Y si especial es para los aficionados, no lo es menos para los futbolistas. En Sevilla fueron Pepe y Van der Vaart los afortunados. El central portugués, conocido por su eterna sonrisa, disfrutó con los niños que no paraban de saludarle y desearle suerte para el encuentro ante el Sevilla. Misma situación para Van der Vaart. El holandés, con raíces andaluzas, se sentía como en casa, y recibió el cariño de todos los aficionados.
Desde los más pequeños a los más veteranos. Todos ellos aprovecharon la ocasión para mandar mensajes de ánimo a toda la plantilla a través de Pepe y Van der Vaart. Uniformados con la nueva equipación madridista, con banderas y sobre todo, cargados de sonrisas, fueron pasando durante casi una hora por la mesa en la que Pepe y Van der Vaart esperaban. Un cita que quedará en la retina de los dos futbolistas que, tras las firmas, se retiraron a descansar.