Crónica
27 de julio de 2009
Javier Coloma
Pese a perder 0-1 ante el Al Ittihad, el Real Madrid Castilla ofreció una buena imagen en su primer partido de la pretemporada. El conjunto de Alejandro Menéndez llevó la iniciativa del juego e hizo gala de una preparación impropia de un equipo que sólo lleva una semana de entrenamientos.
Hay victorias que dejan indiferente y derrotas que invitan a la esperanza. Pese a caer 0-1 frente al Al Ittihad, el Castilla deja buenas sensaciones en su primer partido de la pretemporada, muchas rotaciones y algunas pistas de lo que puede ser el equipo en los próximos meses.
Con Marcos Tébar y Mosquera (éste con una mayor tendencia ofensiva) dirigiendo una línea central de cuatro hombres, el Castilla llevó la iniciativa del juego y dejó una premisa clara: posesión de balón con dos hombres en banda para ensanchar el terreno.
Precisamente, son las bandas las que más va a mimar el esquema de Alejandro Menéndez, con Juan Carlos y Juanfran de inicio (también las ocuparon Javi H, Zamora y Gorka). Sorprendente fue el debut de Juanfran, en la izquierda. Muy incisivo en el ataque, demostró inteligencia en el desmarque y sólo sufrió falta de acierto en el último pase, nada que la insistencia no redima en el futuro. Se entendió especialmente bien con Acuña, a quien lanzó un pase cruzado que despejó la defensa cuando ya se cantaba el gol (min. 22).
Junto a Acuña formó otro de los debutantes: Rubén Ramos. Fue el jugador más adelantado del equipo y dispuso de algún balón en el borde del área para rematar, pero en general entró poco en juego, eclipsado quizá por el mayor protagonismo de la banda izquierda (más cercana a la zona de influencia de Acuña).
Gary y Mateos formaron el centro de la zaga (Juanan, correcto en su debut, y Moyano lo hicieron en la segunda), con Velayos (Luís Hernández y Opare) y Chema Antón (Garrido) en los laterales. Muy seguros en general, en parte liberados de trabajo por una mayor presión del equipo en campo contrario, que invitaba a los rivales a sortear balones al viento. Las mayores dificultades las exhibieron a balón parado, donde recibieron el único gol del encuentro tras un mal rechace que remataba Salem en el área pequeña (min. 36).
La presencia de Szalai y del último debutante, Cristian López, cambió ligeramente la tendencia del juego en la segunda parte. Con dos delanteros de más envergadura, el balón hacía escala en el centro, usándolos de pivote, aprovechando así la entrada de Zamora, Gorka o Vázquez desde la segunda línea, lo que favoreció el factor sorpresa y el Castilla acabó teniendo alguna oportunidad más. Szalai pudo anotar también a balón parado con un potente disparo que detendría el meta rival, evitando el empate.
Gran imagen, aun con la derrota, del Real Madrid Castilla. Dejó muestras de ser un equipo con un buen toque de balón (algo que ya sabíamos), que quiere llevar la iniciativa del juego y que ha presentado un estado físico muy por encima de las expectativas. Y sólo llevan una semana entrenando.