Noticia
08 de junio de 2009
Realmadrid.com
Lleva una vida familiar sana. No bebe, no trasnocha y dribla a las tentaciones con la misma facilidad con la que elude los marcajes férreos. Cultiva la fama de buena persona, de marido ejemplar y de practicar un estilo de vida marcado por sus convicciones religiosas. Pertenece a la Iglesia Evangélica y en más de una ocasión ha confesado que cuando se retire le gustaría ser pastor de la misma. Así es Kaká, una estrella del fútbol que no sale por la noche, no va a ningún sitio sin su mujer y celebra sus goles apuntando con sus dedos al cielo.
En una entrevista a una televisión brasileña, Kaká explicó que su religiosidad es el centro de su vida y el secreto de su éxito, ya que Dios guía su camino y eso le da una tranquilidad y una confianza tremenda para hacer su trabajo. Su fe llega hasta tal punto que no descarta dedicarse en cuerpo y alma a la vida religiosa cuando se retire, ya que uno de sus sueños siempre fue profundizar en la palabra de Dios: le gustaría convertirse en un pastor de la Iglesia Evangelista. A los 18 años se fracturó una vértebra al saltar desde un trampolín, algo que pudo haber supuesto el final de su carrera futbolística. Pero según él, creer en Jesús le permitió recuperarse y convertirse en el magnífico futbolista que es. Y es que el centro de su vida, como expresa él mismo, no es la fama, ni el dinero ni la gloria deportiva...
En sus botas luce el emblema Dio é fidele (Dios es fiel). Pero ese no es el único guiño que le ha hecho a la religión durante su carrera deportiva. En la final de la Liga de Campeones de 2007, entre Milan y Liverpool, al acabar el partido en el que el Milan se proclamó campeón, mientras la gente le aclamaba por su gran actuación, Kaká se arrodilló en el césped mostrando una camiseta que rezaba I belong to Jesus (Pertenezco a Jesús). Una imagen que dio la vuelta al mundo.
Un amor con mayúsculas
Kaká y Carolina Celico se vieron por primera vez en 2002 y comenzaron un corto noviazgo. La relación sobrevivió cuando Kaká debió mudarse de Sao Paulo a Italia en 2003. Ella estaba aún en la escuela. La pareja se veía cuando él iba a Brasil en cortos viajes, pero su plan era vivir en Italia en muy poco tiempo. Confiesa que desde los veinte años ya pensaba en el matrimonio, pero tuvo que esperar tres años más, uno en Brasil y dos en Italia, pues su por entonces su novia era demasiado joven. Finalmente se casaron el 23 de diciembre del 2005 en una iglesia evangélica de Sao Paulo. El mejor regalo para la pareja llegó el 10 de junio de 2008 con el nacimiento de su primer hijo, Lucas.