Noticia
08 de junio de 2009
Carlos Cristóbal
El 18 de diciembre de 2002 es un día muy especial en la Historia del Real Madrid. Ese día, el mundo del fútbol se paralizó para celebrar los cien años del Mejor Club del Siglo XX. Ese día sólo se jugó un partido, el que enfrentó al equipo madridista con una selección de estrellas de todo el mundo. Y ese día fue el primero que Kaká tomó contacto con la que, a partir de ahora, será su casa: El estadio Santiago Bernabéu.
A buen seguro que Kaká, nuevo fichaje del Real Madrid, sentirá algo muy especial cuando salte al terreno de juego del estadio Santiago Bernabéu. Sin embargo, esa no será la primera vez que el brasileño salga por el túnel de vestuarios y contemple desde abajo, donde más impresiona, la grandiosidad del coliseo madridista. Eso ya le sucedió en 2002, con tan sólo veinte años. Por entonces, Kaká ya despuntaba como crack en las filas del Sao Paulo. Fue en un partido histórico, el que conmemoró el centenario del Real Madrid. El mediapunta formó parte de una selección internacional en la que también aparecían nombres como el de Paolo Maldini, Roberto Baggio, Rivaldo o Michael Ballack entre otros. Era prácticamente un desconocido para los aficionados blancos. Hasta ese día.
EXHIBICIÓN Y GOLAZO
Kaká se convirtió en uno de los grandes protagonistas de un partido que terminó con un resultado final de empate a tres goles. Pases al hueco, regates y ese juego elegante, pausado pero rápido a la vez, encandilaron a los más de 55.000 aficionados que se dieron cita en aquella noche de diciembre para conmemorar los cien años del Real Madrid. Incluso marcó un gol de bellísima factura tras zafarse de la marca de Pavón y Miñambres con sendos regates y lanzar un fuerte disparo que se coló pegado al palo de la portería madridista. El brasileño se llevó la ovación de la noche y los aficionados cogieron la matricula de uno de los mejores jugadores del planeta.
Nadie lo sabía, pero ese partido fue sólo el primero de muchos. Porque a partir de ahora, el Bernabéu será la nueva casa de Kaká y aquel gol será, a buen seguro, uno de los muchos que la parroquia madridista disfrute del astro brasileño. Y ya no sólo porque sean espectaculares, sino porque a partir de ahora contribuirán en los éxitos del Real Madrid.