Luce una sonrisa delatora que había perdido hace seis meses, cuando se enteró de que el alcance de su lesión le dejaría el resto de la temporada fuera de los terrenos de juego –“tuve que tumbarme y tomarme un vaso de agua porque fue un shock enorme”-. Ha sido una larga recuperación con muchas horas de trabajo, junto a los Servicios Médicos Real Madrid-Sanitas, pero asegura que el cariño y el apoyo de los aficionados le han ayudado más de lo que se podía imaginar: “he recibido cientos de cartas e e-mails. Ese tipo de cosas te dan mucho ánimo para volver cada día al gimnasio y completar otras dos horas de trabajo”. Aún así confiesa que a veces se ha preguntado el por qué de tanto esfuerzo y la respuesta le ha vuelto a empujar hacia arriba: “me quedan muchas cosas que hacer y ganar en el campo. Esa es mi mayor meta”. Y lo mejor es que piensa hacerlo vestido de blanco: “no tengo ninguna duda. Voy a recuperarme y a volver a jugar en el Santiago Bernabéu”.