11/05/2009
Álvaro Velasco
Cacereño y madridista, a sus 28 años Alberto Amarilla es uno de los más prometedores talentos del cine de nuestro país. Paseando por el casco antiguo de la capital, relata sus vivencias como actor y compara mucho de los aspectos de su profesión con el fútbol y el Real Madrid. Con una película en cartel, ‘Fuga de Cerebros’, y esperando el estreno de ‘Imago Mortis’, el actor extremeño también tiene un hueco en la pequeña pantalla en la serie ‘Acusados’. Amarilla se declara fan de Raúl y compara muchos aspectos de su profesión con la de futbolista.
¿Cómo es el personaje de Alberto Amarilla?
Como actor, encarno personajes. Siendo yo el personaje, es difícil definirme. Soy una persona con mucho entusiasmo y al que le gusta trabajar en equipo. Disfruto mucho con creaciones colectivas, actuando y estando con sus amigos.
¿Por qué eliges ser actor?
De pequeño estaba obsesionado con el Rey Melchor. En una obra de teatro en el colegio fui el Rey, aunque querían que fuese pastorcillo. Subí al escenario con un traje que me había hecho mi madre y algo despertó en mí. De adolescente hacía teatro pero no se lo decía a mis amigos. Lo hice cuando salí de Cáceres.
A pesar de tu juventud, tienes un currículum envidiable.
Ha sido un trabajo de hormiguita. He tenido suerte, pero la he buscado. Empecé trabajando en Andalucía, hasta que llegué a Madrid para hacer ‘Mis adorables vecinos’. Conocer a Bardem, Banderas, Amenábar… Es un sueño. Más que un sueño, un milagro.
¿A quién le debes más?
A mis padres, que siempre están ahí. Y a maestros como Fernando Piernas o Banderas. Luís San Narciso apostó mucho por mí. Tienes que estar agradecido, pero al final lo que vale es tu capacidad de entrega y de trabajo. Los jugadores de fútbol se parecen a los actores. Vivimos del aplauso. Te da igual ganar mucho si no te sientes querido por la afición. Un futbolista al saltar al terreno de juego y oír su nombre… tiene que ser parecido.
¿Cómo eliges un papel?
Tiene que retarme. Si no, no me compensa. Prefiero un papel más pequeño que me permita aprender, que uno grande y fácil.
¿Qué piensas al escuchar Real Madrid?
Pienso en Plasencia. Es donde mi padre me regalo una camiseta del Real Madrid de pequeño y la recuerdo. Todavía no he tenido la suerte de ir al Bernabéu. Tiene que ser como ir al Coliseo Romano. Quiero ir alguna vez en mi vida. Sería emocionante. Pero a los que les tiene que impresionar, sobre todo, es a los futbolistas. Miles de almas focalizando su energía en 22 hombres. Algo casi religioso.
¿Es el Bernabéu el teatro de los sueños?
Todo teatro busca la ensoñación. Transformar la realidad. Transportarte a otra época y llegar a la catarsis, fundiéndote con el personaje. En el Bernabéu, cuando hay un gran partido, algo tan banal como el fútbol se convierte en algo sublime. Eso, es ensoñación.
¿Por qué te gusta el fútbol?
Pienso en mis momentos de felicidad y coinciden jugando al fútbol con mis amigos. Jugar me aporta mucha alegría. En los rodajes siempre tengo un balón. Me ayuda a desconectar y descargar tensión. Me hace recordar que mi profesión es un juego.
¿Es más difícil ser actor o futbolista?
Para que aparezca un actor, muchos se quedan en el camino. Es una profesión puramente selectiva, como también lo es el fútbol. Todo el mundo quiere ser Raúl, Zidane… Pero sólo los mejores llegan. Y ni siquiera eso, se necesita suerte. Raúl tuvo suerte, le sacaron con 17 años y se dieron cuenta de que era buenísimo.
En tu última película tienes relación con el fútbol.
En ‘Fuga de Cerebros’ he hecho de un personaje ciego al que le gusta que le traten como una persona normal. Juega al fútbol con videntes, ahí aparece la comicidad. Estuve entrenando con el equipo de invidentes de Madrid y aprendí mucho de ellos. En la película, mi personaje no ve el balón.
¿En qué se parece un rodaje a un partido?
Fundamentalmente, en que son trabajos en equipo. A veces una individualidad salva un rodaje, pero tienen que ir todos en la misma dirección. En el fútbol es entrenadores, jugadores… y los que hay detrás. En una película igual.
¿Tu jugador favorito?
Soy ‘Raulista’. Es un jugador que no da problemas, con un talento brutal para jugar al fútbol y muy trabajador y humilde. Es un gran capitán, con una gran noción de equipo. Puede sacrificar el estar en primera plana por que lo esté el equipo. Sigue marcando goles y corriendo como el que más.
Estuviste nominado a los Goya.
Los premios son una motivación, pero no te hacen mejor actor. Sí de cara a los demás, pero no es real. En el caso de los futbolistas, supongo que es igual.
¿Qué hay detrás de tu última película?
En ‘Fuga de Cerebros’ hay un trabajo en equipo muy bueno. No sólo hablo de los actores. Sentir que tu compañero quiere que estés bien es impagable. Blanca Suárez, Amaya Salamanca, Mario Casas… Esa alegría se transmite en la película.
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