Noticia
01 de mayo de 2009
Alberto Navarro
Un punto para cada equipo fue el saldo final. Un empate que deja satisfechos a los visitantes pero que sabe a poco a un Real Madrid que pudo llevarse el triunfo en los últimos instantes. El Barcelona fue en todo momento por delante, pero los madridistas, amparándose en el excelente ambiente que se vivió desde la grada, demostraron ese coraje del que hace gala el primer equipo en todos los encuentros que disputa . Emoción, esfuerzo y lucha sin límites en un aperitivo que vivirá el sábado el plato fuerte.
Los conjuntos de veteranos de Real Madrid y Barcelona disputaron en el Palacio de los Deportes de la Comunidad de Madrid el otro Clásico. Un partido en el que estaba en juego el liderato del campeonato nacional de Fúbol Indoor. El ambiente no podía ser más idóneo. Cerca de 9000 espectadores –cifra récord en este deporte- se dieron cita para observar ‘in situ’ las evoluciones de ambos conjuntos… y el encuentro no decepcionó a ninguno de ellos.
Fue el Barcelona quien pegó primero. Apenas había decretado el colegiado el comienzo del encuentro cuando Nadal roba el esférico a Julio Llorente, avanza un par de metros y dispara batiendo a Buyo. Se adelantaban los visitantes y, pese a una tímida reacción local, volvieron a anotar en sendas jugadas consecutivas. Primero fue Milla tras una gran jugada personal (6’) y más tarde lo hizo Nadal con la izquierda(7’). Demasiada renta para el conjunto catalán.
Pero, como bien se empeñan en demostrar los futbolistas del primer equipo, al Real Madrid nunca se le puede dar por muerto. Y un preciso lanzamiento de falta de Geni inició la resurrección de los suyos (9’). Un dominio mostrado en juego, aunque no se viese refrendado en el marcador gracias al gran trabajo defensivo de los visitantes y… al poste. Hasta en dos ocasiones se encontró Alfonso con la madera.
Fenomenal reacción local tras el descanso
No cambió el guión tras la reanudación. El Real Madrid quería llevar el peso del partido y el Barcelona mantener esa renta que le permitiese obtener el triunfo. Alfonso llevó a la red de volea un balón que había golpeado con anterioridad tres veces en la madera (34’). Se reducía distancias y se ajustaba el marcador, pero Cuellar tras rematar en el área pequeña rodeado de rivales (36’) y Carreras de ajustado lanzamiento de falta cuatro minutos más tarde volvían a poner el resultado en franquía para los intereses visitantes.
Llegó el gol de Iván Pérez (46’) y con él las esperanzas para los locales. Su hermano Alfonso anotaba de tacón dos minutos más tarde y el encuentro se convertía en un hervidero de tensiones desatacadas. Sergi marcaba por los visitantes (50’) y Alfonso lo contrarrestaba en boca de gol instantes después. Quedaban ocho minutos de emoción sin límites y el público congregado al evento ayudó sobremanera a hacer aún más mágica la experiencia. Para más inri, Iván conseguía el empate a falta de cuatro minutos para el final tras una jugada ensayada al saque de una falta. Parecía que no cabían más espectáculo, pero este deporte depara emociones fuertes hasta el final... y vaya que si las hubo. Nadal adelantaba a los suyos a falta de un minuto para que acabase el choque e Iván, de nuevo, ponía las tablas en la prolongación. Un empate que sólo deja satisfechos a los visitantes poniendo punto y seguido a un partido que el sábado vivirá su continuación en el Santiago Bernabéu.