Noticia
28 de abril de 2009
Javier Coloma
Primero fue Raúl con los delanteros. Después vino Rubén de la Red con los centrocampistas y le siguió Casillas con los porteros de la cantera. Esta vez tocaba un defensa y nadie mejor que Miguel Torres para dar una lección magistral a los canteranos de lo que supone ser jugador del Real Madrid. El lateral blanco dedicó gran parte de la tarde a conversar con todos sus ‘alumnos’ canteranos que, el día de mañana, esperan seguir su estela y llegar al primer equipo. Eso si, para ello deberán esforzarse mucho y tener una actitud receptiva como la tuvo (y la sigue teniendo en la actualidad) su profesor, que ha querido transferirla a todos los chicos con los que ha compartido más de una hora y media de conversación.
Si Raúl, Rubén de la Red y Casillas ya eran un profesorado de nivel para los jugadores de la cantera que acudieron a la cita con sus ídolos, sumando ahora la visita de Miguel Torres al Aula 3 de la Ciudad Deportiva de Valdebebas nos queda una orla propia de las mejores universidades en esto del fútbol. El lateral madridista ha sido el último jugador en sumarse a esta iniciativa que tiene a todos los integrantes de las categorías inferiores del Real Madrid revolucionados. No es para menos. Las lecciones del último de los maestros en subirse al atril ha sido igual de intensa que las anteriores y todos los asistentes han podido saciar su curiosidad bombardeándole a preguntas al jugador que, sin embargo, se declaraba uno más de entre ellos: “Yo aún me considero parte de vosotros porque sigo en estado de progresión”, decía el defensa.
Criado en la cantera del Real Madrid desde que tenía ocho años, Miguel Torres es el último y uno de los mejores referentes que pueden tener los canteranos en el primer equipo, con el que todos ellos esperan jugar algún día: “Mi consejo para vosotros es que escuchéis a los entrenadores aunque a veces cueste a esta edad. Tened por seguro que llegará un día, cuando estéis ahí arriba, que os daréis cuenta de lo útiles que eran sus lecciones”, se sinceraba, “Si un entrenador os riñe, pensad que es porque le importáis y quiere ayudaros, si un día deja de mandaros y de corregiros, será mala señal”.
Vencida la timidez inicial de profesor y alumnos, la charla dio paso a las preguntas e inquietudes de los asistentes y Miguel Torres no defraudó en absoluto. Declaró su amor incondicional a este Club: “De pequeño jugaba de delantero y cuando llegué aquí me bajaron a la defensa pero no me importó en absoluto. Para estar en un Club como éste jugaba de defensa si eso era lo que tenía que hacer. Siempre he querido estar en este equipo y mientras sigan creyendo en mi, aquí estaré”; Habló de su experiencia: “Siendo futbolista hay cosas que no puedes hacer y de las que te tienes que privar, pero os aseguro que estar aquí lo compensa absolutamente todo. Cada partido que disputo con este equipo es un regalo”; y dio varios consejos que, seguro, no olvidarán nunca: “Yo de pequeño sólo me centraba en ser feliz y disfrutar esto. No os obsesionéis con el primer equipo y desead cosas a corto plazo: entrar en una convocatoria, disputar un torneo… Centraos en vosotros mismos y olvidaos de gente de fuera y representantes que traten de focalizar vuestra carrera. Sois muy jóvenes aún para eso”.
Pero si algo demostró el jugador madridista fue su amor por la cantera de la que ha salido y su fe incondicional en ella, algo que le lleva a ser su mejor defensor: “No os fijéis tanto en ídolos creados por la opinión pública y en los grandes jugadores a nivel mundial. Tenéis que seguir de cerca a los que llevan toda una vida luchando en un Club y que son los que os van a servir de ejemplo”, seguía el lateral que animaba a todos sus alumnos a dar el cien por cien y a no desaprovechar la oportunidad que la vida les ha dado a través de su talento: “Nosotros tenemos que tratar de dejar bien alta la palabra canterano. Cuando os den la oportunidad de jugar tendréis que pensar que hay mucha gente detrás de vosotros, animándoos y ayudándoos cada día, y que no debéis defraudarla”, terminó su intervención seguida de un caluroso abrazo.