Noticia
04 de abril de 2009
Laura Navas (Málaga)
Cuentan quienes le conocieron y le disfrutaron sobre un terreno de juego, que como buen extremo nunca supo de términos medios y que el madridismo se dividía entre quienes le adoraban como a un héroe y quienes le consideraban un villano. Vistió durante diez años la elástica blanca y sus últimas dos temporadas las pasó en el club de su tierra. Dos días después de que se cumplieran 17 años del fatídico 2 de abril de 1992 en que aquel alma blanca de raza se quedara en la carretera, Málaga y Real Madrid le homenajearon sobre el césped mientras La Rosaleda se rendía a su recuerdo y las pancartas de la grada recordaban que su memoria sigue viva.
Temperamental dentro y fuera del campo, defendió durante más de diez años la camiseta blanca. Jamás defraudó a los que esperaban que sus actuaciones en el Real Madrid y en la selección le acreditaran como uno de los “grandes”. Como tampoco defraudó a los que pensaban que, por encima de todo, estaba su amor hacia la institución blanca. “Algún día volveré al Madrid”, dijo, pero se equivocaba. Porque Juanito nunca se fue, y todavía hoy, más que nunca, sigue en el corazón de todos los madridistas. Un hombre que amó tan intensamente al Real Madrid y que defendió con todas las armas posibles a este Club, no podía alejarse de su casa.
Dijo adiós al club de sus amores en 1987 y una temporada después se enfundaba la elástica del Málaga, donde era considerado un héroe nacional. A su regreso al Bernabéu se sintió extraño jugando contra su “equipo de siempre”. El 4 de junio de 1989 marcó un excepcional gol a Buyo de vaselina, desde 25 metros. Fue su penúltimo tanto. El último se lo hizo al Zaragoza, antes de retirarse el 27 de junio de 1989. En su etapa malacitana disputó 71 encuentros y marcó 15 goles al mismo ritmo que conquistaba el corazón de los malaguistas.
Tres años después el destino le arrebató la vida, pero el mismo día de su muerte nacía lo que hoy es, desde hace mucho, todo un mito del madridismo que murió de servicio. Juanito falleció en accidente de tráfico el 2 de abril de 1992 cuando regresaba a Mérida, donde entrenaba, poco después de presenciar en el Santiago Bernabéu un Real Madrid-Torino de la Copa de la UEFA. Desde entonces, en el minuto 7 (el mismo dorsal que lucía en su camiseta) de la primera parte de todos los partidos celebrados en el Santiago Bernabéu, el Estadio grita "illa, illa, illa, Juanito maravilla".
Dos días después de que se cumplieran 17 años de su desaparición (el pasado jueves), la afición malacitana también quiso hacer su particular homenaje al mítico jugador. Eran pocos quienes no hablaban de él en la grada minutos antes del comienzo del encuentro. “Ese sí que era grande. Y qué ganas ponía dentro del campo”. “Ya no quedan jugadores así”, reclamaba un veterano aficionado. En la grada, una pancarta que rezaba “Sección Juanito; Leyenda siempre viva”. Cuando el electrónico señaló el minuto 7 de partido, y como si del mismísimo Bernabéu se tratase, La Rosaleda, llena por tercera vez en su historia, se fundió en un único grito: "illa, illa, illa, Juanito maravilla". Mientras, en el fondo sur se desplegaban una nueva pancarta, “Juanito, nunca te olvidaremos”, perpetuaba que su memoria, y su recuerdo, siguen latentes también en los corazones blanquizaules.