Noticia
31 de marzo de 2009
Javier Coloma
Tras el rotundo éxito entre los asistentes a la clase que Raúl impartió a los canteranos, era casi obligado repetir la experiencia con otros jugadores del primer equipo que, tiempo atrás, fueron miembros de La Fábrica. Como ya estaba planeado, esta vez fue Rubén de la Red el encargado de enseñar a los futuros futbolistas (aunque muchos ya son una realidad) los secretos de este deporte y la actitud necesaria para, algún día, llegar hasta donde está el jugador de Móstoles. Durante más de una hora, el jugador madridista dejó el apartado físico de lado y dio una clase diferente que no olvidarán nunca.
Ya empieza a ser una costumbre ver las aulas llenas en Valdebebas. Si durante gran parte de los días de la semana, el césped de los campos de fútbol de la Ciudad Deportiva está repleto de jóvenes futbolistas que comparten la ilusión de llegar a ser profesionales en el Real Madrid, algunos martes la estampa cambia por completo y, todos a cubierto, aprenden de sus ídolos conceptos alejados de las botas y de las redes, pero que son aún más importantes para su futuro. Esta vez era el turno de Rubén de la Red que, bajo la atenta mirada de los canteranos, y con el gesto de admiración compartido por Javier Lozano (Director del Área de Formación) y Francisco Moreno Cariñena (Presidente del Castilla), comenzaba una clase que se alargaría casi hora y media: “Llegué aquí con quince años y con la ilusión de llegar al primer equipo, de disfrutar y, sobretodo, de aprender cada día un poco más”, decía el mostoleño.
Precisamente, el aprendizaje es parte fundamental del espíritu que reina en Valdebebas y Rubén bien lo sabe, que vivió muchos años en la cantera madridista: “En estas categorías hay que estar abierto a aprender. En cualquier momento escuchas una frase que te enseña algo o, incluso, que cambia tu modo de pensar y acabas recordándola toda tu vida”. Él debió tener los oídos bien abiertos durante su estancia en la cantera, no en vano ahora es jugador del primer equipo y nadie mejor que él sabe cual es el camino para llegar hasta ahí: “Aquí he aprendido los valores que siempre han caracterizado al madridismo, como luchar hasta el último minuto, no rendirme ni bajar los brazos nunca…aunque haya veces en las que parece que no te salen las cosas, siempre hay que mirar hacia delante y aprender de lo sucedido. Uno cuando lleva este escudo ha de ir a cada balón al 100% de sus posibilidades y además respetando al contrario y dando ejemplo a todo el mundo”.
Con un Rubén de la Red más suelto con el paso de los minutos, lo que empezó siendo una clase unidireccional acabó convirtiéndose en una charla distendida. El centrocampista del Real Madrid contestaba las preguntas y curiosidades de todos los chicos asistentes y con los que le une algo: todos ocupan una posición en el centro del campo de sus equipos. Por eso De la Red trataba de guiar a los muchachos para ser grandes deportistas: “Tenéis que comprender que es muy importante cuidarse cuando se está aquí. A veces es un sacrificio quedarse en casa cuando el resto de tus amigos está por ahí divirtiéndose, sobretodo cuando eres joven, pero llevar una vida más tranquila conlleva una recompensa si al final llegas a tu meta”. Y no hay mayor recompensa que la que ha tenido el centrocampista, la de ser jugador del Real Madrid y Campeón de Europa con la selección absoluta: “Seguro que todos los que estáis aquí soñáis con la Selección. Yo he tenido la suerte de estar ahí y es una sensación indescriptible, algo único”.
El jugador madridista criado en la Fábrica quiso acordarse también de algunos de los jugadores de la cantera que están atravesando alguna lesión. Para ellos, tanto los presentes como los que no pudieron acudir, mandó este mensaje: “Hay veces que no nos damos cuenta de lo que tenemos hasta que lo perdemos. Situaciones así deben serviros para regresar con muchas más ganas de hacerlo bien. Estos momentos te enseñan a valorar la suerte de poder saltar al campo y cada una de las cosas que aprendemos aquí. Siempre hay que aprender de cada momento de la vida”. Una lección impagable.