Crónica
22 de marzo de 2009
Christian Moya
Un punto que bien podían haber sido los tres de haberse consumado algunas claras oportunidades que tuvo el Real Madrid Castilla en un campo del Santa Brígida en fatal estado. Pero la suerte no estuvo de cara de los madridistas que un día más - y van ya tres jornadas sin perder- han demostrado seriedad, concentración, trabajo y compromiso sobre el césped. Sensación agridulce que puede transformarse en muy dulce si el próximo miércoles (20.30 horas), en el Alfredo di Stéfano, se logra ganar al líder, al Leganés.
En los primeros compases del encuentro tanto el Real Madrid Castilla como el Villa Santa Brígida se mostraron muy imprecisos con la pelota, y esos primeros minutos eran el preludio de lo que iba a dejarnos los noventa restantes. Ambos equipos buscaban tímidamente el área rival y los primeros compases sirvieron para comprobar que al equipo blanco le iba a costar mucho adaptarse al terreno de juego. Un césped artificial con mucho caucho que no permitía rasear el balón y donde el filial blanco fue el más perjudicado, ya que el conjunto isleño abusaba del balón largo.
El primer acercamiento del Real Madrid Castilla fue obra del paraguayo Acuña, el mejor jugador del equipo de Julen Lopetegui, que se sacó de la manga un gran chut desde fuera del área, aunque el balón no encontró el marco rival. El centro del campo blanco no entraba en juego y de ello de ello se aprovechó el equipo canario, que tuvo un par de buenos acercamientos en las botas de Roberto y Jonay. Pasada la media hora de juego, el conjunto madridista se adueñó del control del partido y las ocasiones se fueron sucediendo. Szalai en el minuto 35 estuvo a punto de adelantar a los blancos pero su remate fue desviado por un defensa y el balón se marchaba a saque de esquina.
Antes del descanso el Real Madrid Castilla ya era el dominador del encuentro, y es que el conjunto del Villa Santa Brígida sólo se acercaba a la meta defendida por Adán en ocasiones a balón parado o buscando la portería rival por la vía rápida, con balones largos y a la espalda de los defensas. El equipo blanco no se dejó sorprender y estuvo muy atento en ese tipo de jugadas, que es donde realmente podían hacerle daño al equipo de Julen Lopetegui.
Sin suerte
En el segundo tiempo el Real Madrid Castilla intentó por todos los medios llevarse los tres puntos de su visita a Canarias. Las dos grandes ocasiones del equipo blanco llegaron, de nuevo, de las botas de Acuña. El paraguayo desequilibró por su banda derecha y estuvo muy activo durante todo el encuentro. Dos centros suyos rematados por Szalai y por Zamora respectivamente, pudieron darle ventaja en el marcador al equipo blanco pero la mala fortuna hizo que no se pudiera mover el marcador. El Villa Santa Brígida, por su parte, tuvo también una gran ocasión para ponerse por delante en el casillero. Aridani se internó desde el lateral izquierdo y realizó un fuerte lanzamiento que Adán desvió cuando el público canario ya se disponía a cantar gol. El guardameta realizó una magnifica intervención salvando a su equipo de lo que pudo significar el 1-0.
El final del partido fue muy bronco y estuvo marcado por las expulsiones. Dos jugadores del Villa Santa Brígida recibieron la roja directa por duras entradas, Youssouf y Aridani abandonaron el terreno de juego, al igual que Zamora que también se tuvo que marchar por ser expulsado con roja directa por una disputa con un futbolista canario. No se pudo ganar en esta nueva dura visita a las islas pero lo importante es que con este empate el equipo blanco no se descuelga de los puestos de arriba de la clasificación y sigue con su lucha para a final de temporada, jugar las eliminatorias que le permitan ascender a Segunda División.