Noticia
14 de marzo de 2009
Carlos Cristóbal (enviado especial a Bilbao)
En el fútbol español hay muchos estadios con solera. Pero pocos, muy pocos, tienen tanta como el de San Mamés. El campo del Athletic de Bilbao te lleva directamente al pasado, a un fútbol romántico que aún no sabía siquiera que palabras como marketing o merchandising existían. El Real Madrid será el próximo peregrino en visitar La Catedral, un estadio histórico y en el que los blancos han protagonizado muchas tardes de talento, esfuerzo, lucha y mucho fútbol.
El Real Madrid se desplazará hasta tierras vascas para hacer frente a su próximo partido de Liga, en el que tratará por todos los medios de mantener la buena racha de resultados que lleva en un Campeonato Nacional que no ha visto perder a los pupilos de Juande Ramos desde diciembre del pasado año. El objetivo no puede ser otro que sumar tres puntos más y añadir presión al FC Barcelona en la lucha por acercarse al liderato. Para que eso suceda, los blancos tendrán que imponerse nada menos que en San Mamés, un estadio histórico del fútbol español.
La historia dice que San Mamés – el que fue amamantado- fue un mártir que murió arrojado y devorado por los leones, de ahí que los jugadores del Athletic sean conocidos como los leones. El estadio del conjunto rojiblanco recibe el nombre del santo heredando el nombre del edificio anteriormente situado en dicha localización. San Mamés es sinónimo de fútbol. La Catedral forma parte de la Historia de nuestro balompié desde 1913, más que ningún otro terreno de juego en nuestro país.
El San Mamés inicial tenía una capacidad para 3500 aficionados, que se ha ido ampliando a través de diferentes reformas hasta llegar a los 40.000 localidades, todas ellas sentadas. Por su forma y tipo de construcción, además de por la presión que todos los equipos que lo visitan – y especialmente el Real Madrid- tienen que soportar, recuerda y mucho a los estadios ingleses. Perfectamente rectangular, cuenta con dos anfiteatros totalmente cerrados y una estructura vertical muy pronunciada que no hace sino aumentar la sensación de los futbolistas de que tienen al público cerca. Uno de los aspectos más destacados del estadio bilbaíno es su arco, construido en 1952 por los arquitectos Carlos de Miguel, José Antonio Dominguez y Ricardo Magdalena, además del ingeniero de caminos Carlos Fernández Casado. Con él, una estructura metálica que va de un lado al otro del campo, se pudieron retirar las numerosas columnas que impedían la perfecta visibilidad del encuentro.
El Real Madrid tiene una cita con un estadio histórico. En el primer partido, en agosto de 1913, el Athletic se enfrentó al Racing de Irún. Desde ese momento, ha vivido momentos históricos inolvidables. El último de ellos, la victoria frente al Sevilla que daba a los leones un puesto en la final de la Copa del Rey 24 años después. Ligas, Copas, partidos de Copa de Europa, de Copa del Mundo…La Catedral ha albergado todo tipo de partidos que le han valido para hacerse un hueco en la historia del fútbol. A buen seguro, todo el madridismo quiere que el próximo partido en un estadio al que cada vez le queda menos tiempo de vida – está previsto que el Nuevo San Mamés esté preparado para 2013- también quede en la memoria. Y lo haga como un gran partido en el que el Real Madrid consiguió una gran victoria.