Noticia
09 de marzo de 2009
Laura Navas (Enviada especial a Liverpool)
Anfield tiene música propia, el himno “You’ll never walk alone” que desde hace décadas es cantado por los seguidores al inicio de los partidos, creando una atmósfera épica. Es una canción con historia. Un tema escrito en 1945 por Richard Rodgers y Oscar Hammerstein II para el musical “Carousel”, donde la canción se interpreta tras la muerte de uno de los protagonistas. Dicen que cuando lo canta la grada de Anfield Road te das cuenta de que la afición del Liverpool vive el fútbol de una forma diferente…
Escrito en 1945, el tema “You’ll never walk alone” se hizo muy popular en la Segunda Guerra Mundial ya que la letra y la melodía inspiraban a mucha gente que tenía familiares y amigos en el frente. Tras el conflicto bélico muchos artistas hicieron su propia versión: Frank Sinatra (1945), Judy Garland (1946), Nina Simone (1956), Elvis Presley (1968)… En 1963 un grupo de Liverpool, Gerry & the Pacemakers, hizo una versión que llegó a estar cuatro semanas en el número uno de las listas del Reino Unido. Ya por entonces, a principios de los 60, The Kop, la hinchada del Liverpool F.C., ya cantaba esa canción.
El origen del porqué comenzó a cantarse en Anfield es confuso, pero cuentan que la canción sonó por megafonía durante varias semanas seguidas en los momentos previos al partido. Un día, “You’ll never walk alone” no sonó, y la afición comenzó a cantarla de manera espontánea. Al parecer el estadio se quedó mudo al acabar, y cuando el equipo saltó al césped se formó una gran ovación que acabó con el público cantando de nuevo. Así pasó a ser el himno del Liverpool y en 1982 su título pasó a formar parte del escudo del club inglés.
Sin embargo muchos otros clubes han reivindicado también esta canción como propia: Ipswich Town, Rapid de Viena, Feyenoord, Ajax, Twente, Borussia, AEK de Atenas, A.C Milán, F.C. Tokyo… Aunque detrás de los reds, el club en el que más y mejor lo cantan es el Celtic de Glasgow. En la temporada 2002-2003, Liverpool y Celtic coincidieron en la UEFA, y en el partido de ida los escoceses invitaron al mismísimo Gerry Madsen (sin los Pacemakers) a interpretar el himno para ambas aficiones, en lo que fue uno de los momentos más emotivos que se recuerdan en un estadio de fútbol.