Noticia
27 de febrero de 2009
Laura Osorio
Como es habitual en cada desplazamiento liguero del Real Madrid, dos jugadores de la primera plantilla compartieron unos minutos con los aficionados en una tradicional sesión de firmas que se convirtió en una locura en Barcelona. No en vano, la ilusión por una posible remontada de los blancos en el campeonato, hizo que cientos de seguidores se agolparan en el hotel Miramar para animar y fotografiarse con dos de sus grandes ídolos, Huntelaar y Robben.
El Real Madrid no falló en su cita con los aficionados. Tras una calurosa bienvenida por parte de la afición blanca en Barcelona, los jugadores respondieron repartiendo ilusión en la tradicional sesión de firmas en el hotel de concentración. Los holandeses Huntelaar y Robben fueron los protagonistas elegidos que compartieron unos minutos con un numeroso grupo de seguidores que aguardaron varias horas la llegada de sus ídolos. Era la primera vez que el delantero se estrenaba en estas lindes, si bien demostró tener tablas en este tipo de actos con los aficionados.
El momento fue especialmente emotivo. En una de las salas del hotel Miramar, aficionados de todas las edades esperaban cola para hacer realidad su sueño de conocer a dos jugadores del Real Madrid. Los flashes de las cámaras fueron continuos, y es que todos querían inmortalizar este mágico momento. Huntelaar y Robben se mostraron de los más cercanos, firmando autógrafos a diestro y siniestro. Balones, banderines, camisetas, postales… cualquier objeto valía para estampar sobre él lo que para los aficionados es un auténtico tesoro.
El buen momento que atraviesa el equipo en el campeonato y el hecho de que se le haya recortado cinco puntos al líder, el F.C Barcelona, hizo que el encuentro entre jugadores y afición tuviera un denominador común: el optimismo. Huntelaar y Robben recibieron múltiples palabras de apoyo y mensajes de ánimo. Todo encaminado a un solo objetivo. Lograr la remontada y conquistar el 32º título de Liga.
Madridismo en estado puro, por tanto, es lo que se vivió durante los sesenta minutos que duró el acto, tras el cual, los aficionados recibieron por parte de miembros del Club, obsequios como llaveros o pines. Ahora sólo falta que el equipo consiga los tres puntos del estadio Olímpico Lluís Companys para que la felicidad de estos fieles madridistas sea absoluta. Y que ellos lo vean.