Noticia
20 de febrero de 2009
Arancha Díaz
Como un socio más, Alfredo di Stéfano acudió al Palacio de Congresos y Exposiciones de Madrid para recibir su pequeño homenaje del Real Madrid. El Presidente de Honor del conjunto madridista recibió de manos de Vicente Boluda, la insignia de plata por sus 25 años como Socio del Real Madrid. Di Stéfano se mostró agradecido, orgulloso y muy feliz de formar parte de la historia del Mejor Club del Siglo XX.
Sorprende que Alfredo di Stéfano sólo lleve 25 años como socio del Real Madrid. Pero como todo, tiene un por qué. A Santiago Bernabéu no le gustaba que sus jugadores fueran socios del Real Madrid, por lo que La Saeta tuvo que esperar hasta marcharse al Espanyol para pasar a formar parte de la larga lista de socios madridistas. Eso sucedió en 1983, treinta años después de convertirse en el mito más grande del madridismo. “No recordaba que este año se cumplían 25 años desde que me hice socio”, comenta Don Alfredo para Realmadrid.com antes de recoger su insignia, “la verdad es que es una alegría muy grande estar unido al Club como socio durante veinticinco años, pero como dice el tango: 25 años no es nada…”.
Los años parecen no pasar para Don Alfredo, que mantiene vivo su espíritu madridista. Primero como jugador, después como entrenador, y ahora como Presidente de Honor, Di Stéfano siempre ha sentido muy dentro el sentimiento del Real Madrid y sabe cómo se sienten los socios que en la tarde del viernes han recogido sus insignias, “es una emoción muy especial porque para algunas personas esto es un premio bárbaro ya que llevan mucho tiempo en la Tribuna apoyando al equipo”, confiesa emocionado, “para algunos, el Real Madrid es lo mejor de su vida y por eso este acto es tan sentimental”.
Él mejor que nadie sabe lo importante que es la figura del Socio para un Club con tantos éxitos como el Real Madrid, “son el sustento, la clave de esta formación”, reconoce, “muchos han aguantado derrotas y triunfos, y siempre han sido consecuentes y por eso hay que brindarles siempre las alegrías”. Di Stéfano sabe que el jugador “número 12” existe, “muchas veces les escuchas decir: hemos ganado o hemos marcado un golazo…, es como si ellos también participaran en el juego”, afirma, “son parte del Club por eso siempre hay que saludarles cuando acaba el partido”.
Con su humor habitual, y antes de marcharse a entregar las insignias de oro y oro y brillantes, Alfredo di Stéfano mandó un mensaje a los más de 1.800 socios que recibieron el pequeño homenaje del madridismo: “que sigan viviendo sesenta años más para que reciban la Superinsignia. Les felicito y les mando un abrazo”.