Noticia
19 de febrero de 2009
Álvaro Velasco
Cada año la Copa congrega a cientos de aficionados de varias ciudades en un solo punto. Unos días cargados de magia en lo que es la otra Copa, la de la afición. Desde horas antes del comienzo del torneo, en los alrededores del Palacio de los Deportes se respiraba un aire distinto. Corroborado en el interior del recinto. Las gradas se dividían por colores. El amarillo de los canarios, el naranja valenciano, el verde malagueño… y el blanco y morado de la siempre fiel afición madridista. Entre ellos, los Berserkers, que siempre siguen al equipo de baloncesto. Pese a la derrota del Real Madrid, su afición se ganó la nota de siempre: un sobresaliente.
Antes del comienzo del partido, show. Primero a cargo de la agrupación Samba ACB. Decenas de chicos y chicas montaron una divertidísima batukada que hizo las delicias de un pabellón que poco a poco iba completando su aforo. Las cheerleaders ‘Tiempo de Magia’, habituales animadoras del FC Barcelona, entretuvieron con sus bailes a la afición durante toda la jornada. Precalentamiento. Los aficionados poco a poco se iban calentando… hasta que el speaker empezó a anunciar a los verdaderos protagonistas, los jugadores. Primero los del Barça. Luego los blancos. Con sus habituales ritos: Felipe dedo en alto, Hervelle y Massey chocaron sus pechos y todo el equipo terminó con una divertida piña. Por algo son eso, un equipo. Como también lo es el de la sección de fútbol. Por cierto, Arjen Robben presenció en directo el encuentro.
Lo que también se vio en el Palacio fue a muchas de las leyendas del baloncesto blanco. Szczerbiak, Iturriaga, Orenga, Rullán, Romay… Muchas Copas del Rey en sus vitrinas. El partido comenzó y en el pabellón sólo se escuchaba a la afición madridista. Durante el partido también se dejó escuchar la animosa y divertida afición canaria, que montó su particular carnaval en las gradas. Un triple de Llull despertó, en el primer cuarto, los ya míticos gritos de ‘Llull, Llull, Llull’ que siempre suenan en Vistalegre. También se les escuchó protestar con las más que dudosas decisiones arbitrales de los dos primeros cuartos. O con el maravilloso alley-hoop que realizaron Pepe Sánchez y Quinton Hosley. Al descanso del partido, un curioso grupo de saltimbanquis animó la velada.
Parecía que el Barcelona se iba a ir en el tercer cuarto. Dos triples seguidos de Bullock, uno con falta incluida, volvieron a levantar a la afición madridista, que no dejó de cantar durante dos horas. Como hicieron los poco numerosos y menos ruidosos aficionados barcelonistas con los triples de Navarro en el último cuarto. Precisamente fueron estas canastas las que decidieron el partido. La Copa sigue el viernes con más partidos de cuartos de final y terminará el próximo domingo, día que se conocerá al campeón.