Noticia
05 de febrero de 2009
Cristina Monge
El templo del madridismo, un ambiente espectacular donde respirar la historia del fútbol en estado puro, ese es el Santiago Bernabéu. Un feudo que cualquier madridista venera. Y si hay alguien que siente estos colores, a pesar de haber aterrizado en el Club el pasado verano, ese es Miguel Palanca. El joven jugador creció en la cantera del Espanyol, pero su corazón “periquito” siempre estuvo compartido con su gran sentimiento madridista. Durante sus años en Cataluña no escondía su pasión y celebraba cada título de ese vestuario al que ahora pertenece. En esta visita ha podido revivir cómo y dónde disfrutó él de la conquista de cada uno de los títulos que copan las vitrinas del Museo blanco.
Su sueño de formar parte de la historia del Real Madrid se está cumpliendo, y por ello no deja de admirar el estadio que no hace mucho le ha visto debutar contra el Valencia. Con la naturalidad que le caracteriza no deja de repetir: “Debutar con esta camiseta en el Camp Nou fue algo muy grande, pero para mí mi debut, mi día soñado, mi sueño, se cumplió cuando pisé el césped de este estadio contra el Valencia”. El Santiago Bernabéu impone igual, o más, cuando está vacío: “Este estadio es lo más grande del mundo; cuando estás ahí, con tantas personas aplaudiéndote, animándote, son demasiadas sensaciones para expresarlas. Sólo se que me sentí muy feliz”.
Como un madridista más Miguel Palanca realizó, por primera vez, el Tour del Bernabéu junto a Realmadrid.com y es que, como afirma, “no me canso de estar aquí”. Cada rincón de este lugar es especial, pero la historia está escrita con letras de oro en el Museo. El joven extremo disfrutó como un niño de la visita, sus ojos brillaban con cada detalle: camisetas antiguas, fichas de décadas pasadas, fotografías históricas. Tras admirar desde el cuarto anfiteatro la manta verde del Bernabéu, Palanca disfrutó de la parte del Tour dedicada al baloncesto, y aprovechó el momento para confesarse: “Me encanta el tenis, de no haber sido futbolista me hubiera gustado ser tenista”. Su sonrisa se agrandó cuando pudo contemplar las zapatillas de Alberto Herreros con las que anotó el triple que dió la Liga ACB 04/05 al Real Madrid en Vitoria: “Viví este partido en la residencia del Espanyol con un compañero que también era muy madridista; el resto de jugadores ya se habían ido de vacaciones pero nosotros nos quedamos y lo vivimos de una manera increíble”.
En cada cartel, en cada imagen, en cada panel, Miguel Palanca se detenía… no quería perderse ni una pincelada. La emoción iba “in crescendo” a medida que se aproximaba a la gran zona de las Copas. Supercopas, Ligas, Trofeos, UEFA… todas merecían un comentario y un deseo: “Ojalá se consiguiera la Liga; lo importante es que el equipo sabe que mientras haya opciones hay que luchar al máximo, partido a partido; ahora sólo se piensa en el Racing y en sumar la séptima victoria consecutiva”. Pero como madridista de pro Palanca sueña con ver a su Club levantar la Décima: “No pude entrar en la lista definitiva de Champions, pero no importa, yo trabajo con normalidad y me esfuerzo cada día para poder conseguirlo. Ayudo al equipo cuándo y dónde el entrenador me requiere. Lo importante es que el Real Madrid gane la Décima, esté quién esté sobre el césped”.
Y quien también pisó muchos verdes de primera división fue su padre, Santi Palanca, ex jugador del Espanyol. Miguel se acordó de su progenitor al ver en una de las vitrinas una camiseta de Stielike: “Mi padre tenía en casa una camiseta que se intercambió con este jugador”. El futbolista confesó: “La relación con mi padre es muy buena, él me aconseja mucho y ahora sólo me pide tranquilidad y trabajo”. Y es que el gran trabajo de Miguel Palanca en el Real Madrid Castilla es lo que hizo que no pasara inadvertido para Juande Ramos. Y hablando del filial, una esperada parada se realizó frente a una de las televisiones donde se emitía la mítica final de Copa del Rey que enfrentó al primer equipo y al Castilla: “Es una final de ensueño para el madridismo, a mí me encantaría que el Castilla pudiera jugar una competición como la Copa del Rey, sería mágico jugar un partido así”.
Todo es mágico para un futbolista que además de calidad, rebosa madridismo. Es mágico debutar y trabajar cada día con el primer equipo, es mágico ser pieza fundamental del filial, es mágico no pasar desapercibido para nadie, es mágico mantener la humildad y es mágico ver muy pronto su foto en ese pasillo de los que forjan la gran historia del Real Madrid.