El portero del
Real Madrid se muestra tan sereno como de costumbre. Tiene garra y fuerza, pero no acostumbra a perder los papeles ni dentro ni fuera del terreno de juego. Por eso se ha mantenido en silencio mientras muchos criticaban su mala racha de juego: “llevo diez años y nueve temporadas, es normal que tenga un mes malo, dos, o incluso tres”. Para
Iker lo más importante es no perder la confianza y seguir manteniendo el apoyo de la gente, aunque asegura que a veces “los elogios también debilitan”. No hace pronósticos ni quinielas, pero cree en su equipo y sobre todo en el trabajo: “hay que esforzarse cada día, el pasado no vale para nada”.