Noticia
29 de diciembre de 2008
Javier Tamames
Por altura y planta (mide 1,94 metros) bien podría haber interpretado el papel del señor Bond, James Bond, película que, por cierto, verá “en el cine y no en el dvd de casa” como suele hacer habitualmente. Pero de niño, por tradición familiar, soñaba con ser médico. Sin embargo, la vida guió sus pasos hacia otras materias académicas (“Estudié Económicas, pero lo tuve que dejar; ahora quiero retomarlo”, dice). Christoph Metzelder, el inquilino de ‘Prohibido hablar de fútbol’, es una persona comprometida socialmente -tiene una Fundación para ayudar a niños y jóvenes en Alemania-, dice que si tuviera una varita mágica “eliminaría la crisis económica actual”, se declara amante de los viajes, pero descarta tener fuerzas para “coger la mochila y pasar un temporada lejos de los míos”.
Metzelder es una persona a la que le gusta viajar, descubrir mundo…Pero no es amigo de hacer la mochila y abandonar su residencia habitual durante periodos prolongados de tiempo: “Nunca cogería la mochila y diría ¡Me voy! Me gusta descubrir ciudades en un fin de semana, por ejemplo, o por vacaciones, pero no sería capaz de estar lejos de mi gente o fuera de mi casa un año o más”. Así fue, en época estival, como conoció algunos puntos de la geografía española: “Antes de fichar por el Real Madrid estuve de vacaciones en las Islas Canarias, Ibiza…” Buen gusto el suyo, lo mismo que cuando revela el lugar en que fijaría su residencia, si tuviera que hacer mudanza actualmente: “Elegir un lugar de residencia depende de la situación y del momento, pero si tuviera que decidirme ahora, diría que me gustaría vivir en Berlín, aunque esta decisión puede cambiar en el futuro. Es una ciudad que está evolucionando muchísimo, a la que está llegando gente de todo el mundo y hay una mezcla espectacular”.
Si nos fijamos en las palabras del defensa alemán, descubriremos que se trata de una persona que está muy unida a los suyos, a los que necesita sentir cerca en su vida diaria: “Estar con mi familia y amigos es la mejor manera que tengo para pasar el tiempo libre. Siempre que pueden vienen a visitarme y así conocemos y descubrimos la ciudad juntos”. Y cuando tiene tiempo libre trabaja para impulsar la Fundación que lleva su nombre y que tiene sede en Alemania: “Cuando no tengo visita en casa, centro mis esfuerzos en ayudar a mi Fundación, con la que apoyamos a los jóvenes que tienen problemas en el colegio o con los estudios a la hora de buscar luego un trabajo”. Una actividad social digna de todo elogio y para la que cuenta con un grupo de personas de confianza: “Tengo un equipo de gente que está en el día a día de la Fundación y que me tiene al tanto de todo lo que sucede. En Navidades y en verano me desplazo a la sede, visito los proyectos para ver cómo van, como, por ejemplo, el torneo de golf benéfico que organizamos en verano”.
Sin duda, Metzelder no es una persona a la que le guste ver pasar el tiempo de brazos cruzados. Necesita verse implicado en actividades, estudios… “Terminé el instituto con 19 años y después comencé la universidad. Sin embargo, fue entonces cuando firmé con el Borussia Dortmund y empecé a dedicarme al fútbol de manera profesional. Eso me obligó a tener que estudiar Económicas en la Universidad a Distancia, pues no podía acudir a clases por mi actividad profesional. Estuve así un semestre, pero lo tuve que dejar y ahora estoy pensando otra vez en estudiar algo de este modo (a distancia). Tengo que ver lo que haré y cuándo comenzaré, pero quizá sea el año que viene”. Lo que sí tiene decidido es que estará relacionado con la carrera que dejó pendiente, y no con el sueño que siendo niño le rondó por su cabeza: “Cuando tenía 13 ó 14 años soñaba con ser médico, porque gran parte de mi familia y mis dos hermanos mayores, por ejemplo, lo son”.
Dentro de esa necesidad por formarse culturalmente, ‘Metz’ reconoce ser una persona a la que le gusta “estudiar idiomas”, pues es algo, según dice, que no le resulta complicado: “Recuerdo que en el colegio estudiaba latín y francés, algo que creo que me ayudó para aprender luego castellano. Vuestro idioma empecé a estudiarlo con unos amigos en Dortmund, a través de un libro que se llama ‘Paso a paso’. Lo hacíamos a ratos y lo dejamos, pero cuando firmé con el Madrid retomé el estudió con este libro y luego, ya en España, tuve clase particulares. Para mí es fácil estudiar idiomas”. Es decir, que los libros, y no sólo los docentes, ocupan un hueco en su vida, pues se muestra como un aficionado a la lectura (“Me gustan todo tipo de libros; autobiografías, novelas…; pero no tengo un libro de cabecera”) y ahora sus gustos apuntan a la pluma de “Andreij Kurkov -escritor ucraniano- Paulo Coelho…”
Esa variedad en cuanto a géneros literarios también la traslada al mundo del celuloide. Además, es una persona que prefiere ver las películas en casa a desplazarse al cine: “La verdad es que me pasa como con los libros: me gustan todos los géneros, depende de la gente con la que vaya a ver la película. Si vamos un grupo de amigos, preferimos una comedia. Pero tengo que decir que no me gusta mucho ir al cine, prefiero ver las películas después en el dvd de casa”. Aunque está dispuesto a cambiar el hábito siempre y cuando se trate de un agente especial: “Ahora está la nueva película de James Bond y creo que esta vez sí iré al cine a verla”. Quizás podemos encontrar la explicación a esa decisión si nos quedamos con el nombre de su actor favorito: “Me gusta mucho como trabaja Daniel Craig, al que conozco antes de que fuera James Bond”. Y si le hablamos de actrices, puede que también dejara sin conectar el dvd y se fuera a la sala si la protagonista de la película fuera “Scarlett Johansson”.
El central del Real Madrid es una persona que no vive al margen del mundo. Cuando se sienta delante de su televisor o lee los periódicos, siente preocupación cuando escucha hablar de la crisis económica que invade el mundo. “Si tuviera una varita mágica, ahora mismo, eliminaría esta crisis. Sigo la actualidad política, económica y social, pues los futbolistas somos personas y también nos interesan estos temas, ya que afectan a todo el mundo. Nosotros también dependemos de la economía, pues ésta le afecta los patrocinadores, a la gente que compra entradas, camisetas… Los futbolistas no vivimos en una isla, solos. Tenemos familia y amigos que trabajan y no son futbolistas. Me preocupa la situación por ellos y por mí. Pero confío en que los políticos de todo el mundo se unan y hagan todo lo posible para solucionar este problema mundial”.
Además, si le tocara liderar alguna campaña tendría muy claro a favor de quién la dirigiría: “Tengo 28 años y puedo decir que el mundo ha mejorado mucho en todo este tiempo, pero aún hay gente que necesita bastante ayuda. Creo que es el continente africano el que más la necesita. Aunque sé que ahora hay problemas en los países industriales, haría un llamamiento para ayudar a África”. Un hombre, sin duda, implicado, que si tuviera que dar un consejo a los adolescentes les trataría de inculcar “el hábito del respeto” al prójimo y les haría una petición: “Que confíen y crean en los sueños que tienen, y que trabajen para intentar hacerlos realidad”.
Así es Metzelder lejos de su actividad profesional, porque, según dice, después de haber jugado al fútbol le resultaría “muy complicado” tener otro deporte como entretenimiento: “Me encantan los deportes y me trago los Juego Olímpicos por televisión, pero no practico ningún otro. Bueno, he empezado a dar clases de golf”.