Noticia
15 de diciembre de 2008
Javier Coloma
Minuto 35 de partido en el Camp Nou. Juande Ramos llama a Miguel Palanca, un jugador del Castilla de sólo 21 años al que el corazón le da un vuelco en un segundo. Se deshace de sus sudadera y luce, ¡Qué casualidad! También el número 35 a la espalda. Un número que, a partir de ahora, será el dorsal que condense en sólo dos cifras el mayor de sus deseos (debutar con el Real Madrid) y toda una vida de sacrificio, esfuerzo, madrugones y viajes donde su padre, Santiago Palanca, ha sido testigo del sueño de un hijo cumplido.
Santiago Palanca, ex – jugador del Espanyol, ostenta el honor de haber sido, durante un instante, el hombre más feliz del mundo. A las 22:35 minutos del sábado 13 de diciembre veía como su hijo, Miguel Palanca, jugador del Castilla, cumplía el sueño del que él había sido testigo: “Desde muy pequeño he estado acompañándole en todos los viajes y uno en consciente de todo el esfuerzo y sacrificio que ha hecho a lo largo de su vida. Verle debutar en un partido tan complicado e importante como era el de Barcelona te llena de orgullo. Es una satisfacción enorme ver como todo este tiempo no ha sido en vano”.
"Es una satisfacción enorme ver como todo este tiempo no ha sido en vano”Como una novela de suspense con final inesperado, Santiago Palanca, en los ojos de su hijo, veía como la ilusión de toda su vida iba cumpliendo fases: “Ha sido una alegría dosificada. Primero la llamada para el entrenamiento con Juande los días anteriores. Después nos enteramos de que iba a viajar a Barcelona, eso fue una sorpresa, aunque sólo fuera para estar sentado en el banquillo o ¿quién sabe? para debutar aunque fueran dos minutos. Sólo eso le habría emocionado. Pero verle salir al campo a los 35 minutos, y con el número 35 a la espalda, parecía una revelación. De hecho, ya tengo el número 35 de la lotería”
Llega ese ansiando momento. “Lo que más le emocionó fue cuando Juande Ramos le llamó y le dijo `Tienes que salir al campo`”. Los 30 segundos más largos de su vida los vivió pegado a una línea de pintura plástica pintada en el césped, que separaba a un niño de sus sueños durante 20 años: “Para él ha supuesto una alegría enorme. No por debutar en un estadio como el Camp Nou, ni po debutar en un Clásico, que es lo mejor que le puede pasar a un futbolista. Yo sé que lo que más le tocaba la fibra sensible era debutar con su equipo, con los hombres a los que ha animado toda su vida y admira y que, ahora, iba a jugar con ellos como tantas veces habrá soñado en su cama".
"Yo sé que lo que más le tocaba la fibra sensible era debutar con su equipo"Palanca salta al campo y hace gala de una enorme entereza. Ni la dificultad del encuentro ni los nervios del primer estreno hicieron mella en un chico con un carácter ganador innato: “Creo que respondió con creces. Él es un chico con un carácter claramente ganador. La entrega y la voluntad la tuvo, y estuvo muy valiente durante todo el encuentro”. A punto estuvo, incluso, de anotar un que habría puesto la guinda a una noche casi perfecta. Y lo hizo tras una bonita pared con Raúl, su ídolo de la infancia: “Cuando acabó el partido no le pidió la camiseta a Henry, ni a Messi. El tiene la de Raúl, esa es la que recordará siempre: La de su ídolo, con el que jugó el día de su debut y, por supuesto, la que él llevaba cuando cumplió su sueño con el número 35 a la espalda.”
"La suerte puede cambiarte de la noche a la mañana y quién mejor que él puede saberlo"Y es que, si de algo ha hecho gala Miguel Palanca a ojos de su padre Santiago, ha sido de su enorme sentimiento madridista, incluso vistiendo los colores de otro equipo: “El día que ganó el Real Madrid la última liga en Pamplona él jugaba en el Espanyol. Cogió su camiseta y su bufanda del Real Madrid y se marchó con su hermano a celebrarlo. Yo le decía: `Hijo, que ya eres jugador profesional y has debutado con el Espanyol, no puedes ir por ahí con eso´. Pero a él le daba igual, salió a la calle a celebrarlo como un aficionado más”. Aún así, siempre ha tenido su corazón dividido: “Siempre ha sido aficionado al Español y, por supuesto, madridista. Parece como si hubiera vivido toda la vida en el Real Madrid.”
Paso a paso
El sueño ya está cumplido y ahora toca bajar de las nubes y pisar tierra firme y en eso, su padre, es su mejor aliado: “Hay que tener los pies en el suelo, ese es el lema principal que debe tener en mente. Ha tenido la fortuna de su lado al poder debutar, es la mayor suerte que puede tener un futbolista, pero hay que seguir luchando.” Y quién mejor que un padre como Santiago Palanca, que fue futbolista profesional, para dar lecciones de paciencia a su hijo: “Este deporte es una batalla día a día. La suerte puede cambiarte de la noche a la mañana y quien mejor que él puede saberlo, que el año pasado no contaba para jugar en el Español y no renovó con el filial, y éste ha conseguido debutar en el Camp Nou como jugador del Real Madrid. Verlo ahí en tan poco tiempo es clara muestra de que todo cambia de la noche a la mañana".
Pero el jugador ya lo ha dicho y su padre, que es su mejor guía, lo sostiene: “Él sabe que tuvo la oportunidad por la falta de jugadores entre lesiones y amonestados. Es consciente de la suerte que ha tenido. Tiene los pies en el suelo y sabe perfectamente que se debe al Castilla, que es su equipo, y que tiene que tratar de hacer las cosas bien allí y esperar lo que decidan los técnicos”.
Es jugador de la mejor cantera de España, ya ha debutado con el Real Madrid y sabe lo que es jugar un clásico ante el Barcelona, pero si de algo puede presumir Miguel Palanca, es de tener un padre que conoce el mundo del fútbol, que le mantendrá los pies pegados al suelo y que confía ciegamente “Él va a estar ahí para responder” en el chico, por el que lleva luchando 21 años, y que el sábado conquistó una nueva batalla con ese 35 mágico pegado a la espalda. “Hay que seguir luchando”.