Previa
25 de noviembre de 2008
Carlos Cristóbal (Enviado especial a Minsk, Bielorrusia)
Quinto asalto de la fase de grupos de la Liga de Campeones. En esta ocasión, al Real Madrid le toca medirse al BATE Borisov (20:45 horas, Antena 3) en Minsk, la capital bielorrusa. Los blancos, que siguen teniendo notables ausencias por lesión, tendrán que enfrentarse con un equipo con la moral por las nubes tras adjudicarse su tercera liga consecutiva y unas condiciones climatológicas extremas. Los hombres de Schuster, que afrontarán el partido con temperaturas bajo cero, buscarán reencontrarse con la victoria en la máxima competición continental y dejar, si no sellado definitivamente, encarrilado el pase a los octavos de final.
La Liga descansa hasta el fin de semana. Pero el fútbol no.Es tiempo de Champions. El Real Madrid vuelve a la competición continental con ganas de resarcirse tras las dos derrotas frente a la Juventus de Turín. Enfrente, los blancos tendrán al BATE Borisov, un equipo que pese a no poder jugar en su campo habitual -lo hará en el estadio del Dinamo de Minsk- tendrá a todo un país detrás compartiendo el objetivo de superar al equipo más laureado del fútbol europeo.
En la primera ocasión en que se cruzaron el Real Madrid se llevó la victoria, pero el equipo bielorruso ya mostró sus armas. El partido terminó con 0-2 para los blancos tras una excelente labor defensiva del BATE. A los locales se les suman ahora las nuevas noticias al recuperar a sus dos máximos goleadores, Rodionov y Bliznyuk. Por su parte, el equipo dirigido por Bernd Schuster contará con notables bajas, la última de ellas la de Gonzalo Higuaín. El delantero argentino se produjo un fuerte esguince en su tobillo derecho y no podrá estar presente en la cita europea. Si lo hará Alberto Bueno, jugador del Real Madrid Castilla que tras debutar en Copa del Rey – donde ya marcó un tanto- y Liga, podría tener sus primeros minutos en la máxima competición continental.
En Minsk espera el BATE Borisov. Un equipo que, a base de esfuerzo y trabajo bien hecho, ha ascendido de manera meteórica en el mundo del fútbol. Desde que alcanzara la Primera División en 1999, el equipo de la empresa eléctrica se ha convertido en la referencia de su país y un equipo con cada vez más influencia. En la última temporada, que terminó la semana pasada, el BATE consiguió su tercer título de Liga consecutivo, el quinto en total. De esta modo, los hombres de Goncharenko se convierten en la referencia de su país por encima del histórico Dinamo de Minsk. A nivel internacional, el equipo ha pasado de quedarse en las rondas previas de clasificación para la Copa de la UEFA a llegar a la fase de grupos de la Champions League con opciones de clasificación. La clave, el no volverse loco con los fichajes a pesar de ser un club económicamente poderoso y centrarse en el trabajo de cantera como la principal fuente de abastecimiento de jugadores.
El frío, protagonista
Desde que llegara a Minsk, una de las principales preocupaciones para el Real Madrid ha sido el clima que se encontrará durante el partido. Los propios jugadores ya tuvieron la ocasión de ver lo que les espera en el entrenamiento sobre el escenario del partido previo al encuentro. Temperaturas muy bajas, entre los cinco y los diez grados bajo cero. Y nieve. Una nieve que se acumula en todas las calles de la ciudad y que también está presente en todos los anexos al césped del campo de la capital bielorrusa. Un verde que estará pesado y hará que el juego rápido sea más complicado y a los jugadores les cueste más tiempo entrar en calor. No esperan los blancos que las cosas sean así. La apuesta madridista pasa por convertir lo que en principio es un hándicap en un valor que les haga mantener el nivel de concentración alto durante todo el partido.
Un equipo ordenado, una delantera endiablada, un clima adverso…muchos factores que no favorecen al Real Madrid. Mejor. Sobre todo tratándose de un equipo como éste, capaz de sobreponerse a las situaciones más adversas y salir airoso de ellas. La mejor manera de salir de ésta sería consiguiendo no sólo el triunfo, sino también el pase a los octavos de final. Para ello, tendría que llegar una ayuda de la Juventus de Turín en su partido contra el Zenit. Y como eso ya no está en sus manos, no hay que pensarlo demasiado. Mejor pensar únicamente en vestir el Dinamo Stadium de blanco, y no solamente por la nieve…