Noticia
01 de noviembre de 2008
Alberto Navarro (Enviado especial a Almería)
Almería se rindió al Real Madrid. La afición blanca residente en la ciudad andaluza colapsó las inmediaciones del hotel Vincci Meditarráneo para disfrutar del contacto con dos integrantes de la primera plantilla del Real Madrid: Cannavaro y Diarra. Ambos futbolistas derrocharon en todo momento simpatía y afecto ante el agradecimiento de decenas de seguidores que se mostraron entusiasmados ante la posibilidad de ver tan de cerca a sus ídolos.
El contacto con la afición es siempre importante. Más si tenemos en cuenta que algunos seguidores sólo pueden ver a sus ídolos una vez al año. Pensando en ello, el Real Madrid llevó a cabo hace dos años una loable iniciativa en la que dos miembros de su plantilla firman autógrafos a los aficionados locales de la ciudad donde se va a desarrollar el acontecimiento deportivo. Esta tradición, acorde a la importancia de la entidad, tuvo su punto de partida en Pamplona, concretamente en noviembre de 2006. Es el segundo aniversario, por tanto, como dos han sido los futbolistas que han acaparado todo el protagonismo en este día previo al encuentro: Cannavaro y Diarra.
La emoción embargaba los rostros de las decenas de aficionados que esperaban impacientes su turno para poder disfrutar del contacto directo con sus ídolos deportivos. Multitud de camisetas, pósters, bufandas, balones… portados por varias generaciones de seguidores blancos que aguardaban pacientemente su momento para ser garabateados con la impronta de cualquiera de los dos protagonistas.
La emoción, las lágrimas y, por supuesto, los flashes se convertían en protagonistas cuando hacía acto de presencia la sonrisa perenne de Cannavaro. El italiano volvía a la convocatoria de Schuster y qué mejor forma de hacerlo que estando en contacto con los aficionados andaluces. Firmas, fotos e incluso abrazos formaron parte de las decenas de peticiones que el transalpino no dudó en satisfacer.
Diarra demostraba una vez más esa simpatía de la que ha hecho gala en estos años como integrante de la primera plantilla blanca y que le ha valido, a su vez, el cariño de sus compañeros de vestuario. El centrocampista nacido en Mali disfrutaba siendo el preferido de los más pequeños. Jugaba con ellos y éstos le correspondían con la mejor de las sonrisas. Y es que Almería disfrutó del Real Madrid en estado puro.