Noticia
21 de octubre de 2008
Realmadrid.com
Pepe llegó al Real Madrid en 2007 como un total desconocido para el fútbol español. Su papel en el Oporto como defensa sólido con los deberes hechos pasó totalmente desapercibido para el país de la piel de toro. Pero al central portugués tan sólo le bastó una temporada para destaparse como uno de los defensas más completos del continente. El portugués aúna entre sus virtudes: colocación, anticipación, potencia, velocidad y una soberanía en el juego aéreo inusitada, aderezado con una técnica poco común en la defensa. Con todo esto, Kléper Laverán “Pepe”, se ha convertido en uno de los mejores jugadores del mundo en una lista en la que, a parte de él, sólo aparece otro central, un dato que desvela la auténtica magnitud de este portento futbolístico.
Brasil es la escuela que, sin duda alguna, ha dado algunos de los centrocampistas y delanteros más prodigiosos de la historia del fútbol. De ahí que sea aún más especial que el país de la samba nos haya regalado un jugador como Pepe, por su poca tradición defensiva. Quizá por eso el jugador nacionalizado portugués sea tan diferente y France Football se haya fijado en él. Representa una nueva concepción del defensa central, rompiendo una tradición casi secular. Su sombra larga y espigada y su juego elegante de chaqueta y corbata contrastan con el clásico central rudo con barro en los pantalones. Sus virtudes representan un cambio de tendencia. Pepe es paradigma del nuevo defensa del siglo XXI.
La buena colocación, anticipación, juego aéreo y entrega en cada pelota son algunas de las cualidades que posee el internacional con Portugal y que, sin embargo, se le presuponen a cualquier defensa de alto calado mundial. Pero lo que hace diferente a Pepe es esa técnica, agilidad y elegancia poco usuales en su demarcación. Siempre atento al corte en los balones en profundidad, además de su superioridad imperial en el uno contra uno y el juego aéreo, son algunos de sus credenciales en su faceta puramente defensiva. A la hora de subir el balón tiene un carácter especial. Su elegancia en el golpeo, su buen manejo del balón, que le permite tener la cabeza elevada al viento buscando un compañero, es donde Pepe marca la diferencia. En definitiva, sus perfectas cualidades como central se alimentan de un registro ofensivo que pocos poseen.
Prueba evidente de esta habilidad ofensiva son algunas de sus arrancadas desde atrás evocando un “sálvese quien pueda” que le dota de esa espontaneidad tan poco usual en alguien de su posición. Claro ejemplo de esa naturalidad en el juego fue su gol con Portugal ante Turquía en la Eurocopa de 2008, levando anclas desde atrás hasta culminar la jugada en el área contraria. Debe ser fruto de esa alegría característica de todo jugador brasileño capaz de hacer sonreír a 100.000 personas. Su fuerte carácter y personalidad en el terreno de juego nada tiene que ver con el Pepe afable que ha conquistado a la afición madridista con su eterna sonrisa. Todas estas credenciales son más que suficientes para hacer de Pepe uno de los candidatos a ganar el Balón de Oro tras conquistar la Liga y la Supercopa con el Real Madrid en una gran temporada del portugués, al que ni siquiera pudieron truncar las lesiones, de las que supo rehacerse. Es el momento de promocionar otro patrón de defensa central con este galardón, y Pepe es candidato de lujo para ser su estandarte.