Noticia
07 de octubre de 2008
Realmadrid.com
Lolo Sainz es un personaje íntimamente ligado al Real Madrid. Fue jugador de baloncesto, posteriormente entrenador y, por último, Director Técnico de la parcela de baloncesto, tareas que siempre realizó con éxito. Nadie mejor que él para explicar su filosofía de trabajo, el modo de actuación que le ha convertido en un triunfador en el deporte y en la vida. Una vida plagada de valores que aprendió y explotó en el Real Madrid y que, con motivo de la mesa redonda "Los valores del deporte orientados a la gestión empresarial" quiso compartir con todos los madridistas y que ahora los resume en este artículo de opinión.
Siempre he procurado ser entrenador en todos los ámbitos de mi vida. En esta casa aprendí a ser competitivo como jugador, aunque mi mente siempre estaba puesta en la táctica y hacia ella he encaminado mi vida. Una vida que no ha podido ser más placentera. Gracias al deporte he estado tranquilo y feliz. He hecho muchos amigos (afortunadamente he tenido pocos enemigos). Aquí también conocí a mi mujer y formé una familia. He tenido angustias, no lo niego, pero de todas ellas he aprendido a convertirlas en algo positivo para mi aprendizaje vital y, al final, puedo decir que me siento orgulloso de ser deportista.
No sé si he sido un buen entrenador pero siempre trataba de tener un equipo unido y que se sustentara en cinco pilares básicos: El primero es la planificación. El deporte actual requiere un análisis pormenorizado y anticipado de los tiempos. Es fundamental la planificación a largo plazo para lograr los objetivos marcados.
El segundo es la organización. En mis equipos siempre ha habido una sincronización total. Cada elemento del grupo sabía lo que tenía que hacer para lograr un objetivo que, al final, era el mismo e igual de deseable para todos. ¿Hay algo más bonito que ganar?
El tercero es el de la dirección humana. Es importante hacer gala de una maestría en el trato personal. Es recomendable tener una complicidad especial con algún jugador de la plantilla, el "otro líder". Una persona segura de sí misma, con entrega y que sirva de ayuda al verdadero mando del grupo. Alguien que aúne esas características y que, por supuesto, sea leal. Su rol de líder sería siempre una referencia para el resto de sus compañeros, un espejo donde mirarse y que aumente su motivación.
El cuarto pilar es el de la coordinación. En ese aspecto tengo la suerte de haber sido técnico de baloncesto, que juega con ventaja frente a uno de fútbol. Aquí el entrenador adquiere un mayor protagonismo. Las canchas son más pequeñas y permite un trato más cercano con los jugadores, incluso, disponemos de tiempos muertos para hablar con el equipo y mejorar aspectos tácticos y de coordinación, algo que nos convierte en elemento vital en la lectura de los partidos.
Este aspecto se relaciona también con el último punto clave, el control de la evolución del equipo y sus jugadores. El mejor de los valores para levantar a un conjunto es enseñarle a ser el mejor. Hay que saber ganar, hacer las cosas bien, pero también es vital saber perder, reconocer que algo hemos hecho mal y estar preparados para superarlo. De esta manera se salvan las dificultades que asedian a un ámbito como el deporte, lleno de competencia y dificultades, muy parecido al entorno empresarial, que es un mundo que puede aprender infinidad de cosas observando actitudes y valores de los deportistas.
No hay rincón del baloncesto por el que "Lolo" Sainz no haya triunfado. Nacido el 28 de agosto de 1940, pasó al Real Madrid desde su filial, el Hesperia, donde jugaba como alero. Como base jugó en el primer equipo, en el que jugó durante nueve temporadas, ganando siete Ligas, cinco Copas de España y cuatro Copas de Europa. Su capacidad de liderazgo en el campo evidenciaba que tenía dotes de sobra para manejar grupos y dirigir desde el banquillo y el resultado fue la consecución de ocho Ligas, dos Copas de España, dos Copas de Europa, dos Recopas, tres Intercontinentales, una Korac y un Mundial de Clubes. Su último éxito fue como director de la sección de baloncesto madridista en la temporada 2004-05, en la que el equipo logró la Liga ACB.