Sabor agridulce el que ha provocado el estreno liguero del Real Madrid Castilla ante su público. El filial realizó una muy buena primera mitad, con momentos de fútbol brillante, logrando una ventaja de dos goles protagonizados por Palanca y Bueno. Pero tras una desafortunada jugada en los primeros compases de la segunda parte, que supusieron la expulsión de Tébar y el penalti anotado por los visitantes, el equipo de Julen Lopetegui perdió fuelle y vió como un ilusionado rescién ascendido de Tercera aprovechaba su empuje para sacar un punto del Alfredo di Stéfano.