24 de agosto, diez de la noche. Un día para la épica, para el recuerdo y para la diversión. Miles de aficionados respondieron a la llamada de los jugadores tras la derrota en Valencia. El 3-2 de la ida dejaba el partido abierto y para decidirse en el Santiago Bernabéu. El público no falló…ni el equipo tampoco. Noventa minutos de infarto en los que los aficionados vibraron con cada jugada del Real Madrid, saltaron de alegría con cada gol del conjunto blanco – y fueron cuatro- y sobre todo, disfrutaron de una noche en la que el fútbol espectáculo se adueñó del Santiago Bernabéu.
REAL MADRID