Noticia
10 de agosto de 2008
efe.com
La Selección Española de Baloncesto no podía tener un mejor debut en los Juegos Olímpicos de Pekín. En el primer encuentro ganaron a Grecia, subcampeona del mundo, por un contundente 81-66, en un partido en el que los de Aíto demostraron su buen juego y dieron una imagen muy positiva del conjunto español. Los madridistas Felipe Reyes, Alex Mumbrú y Raül López participaron en esta importante victoria. La próxima cita será el próximo 12 de agosto a las 10:45 horas (hora española), ante la Selección de China.
España encadenó la tercera victoria consecutiva en los tres últimos enfrentamientos contra Grecia con una naturalidad pasmosa, impactante por tratarse del escenario olímpico y por la entidad de un adversario que quería sacudirse ese síndrome de derrota como fuera.
La toma de contacto con la competición olímpica entre las selecciones dirigidas por Panagiotis Giannakis y Aíto García Reneses fue un calco durante los cinco primeros minutos de partido. José Manuel Calderón y Rudy Fernandez sumaron los diez primeros puntos con una canasta de dos y un triple cada uno. Del mismo modo se repartieron la cuenta helena Vasilis Spanulis y Dimitris Diamantidis: 10-10 m.5.
Acciones calcadas una de otra se sucedían a ambos lados de la pista. Aíto dejó a Pau Gasol en el banco de salida. En su puesto, el hermano mediano de la saga, Marc, ocupó el centro de la zona hasta la mitad del periodo, instante en el que dieron comienzo las rotaciones.
La primera parte, compicada
Grecia desplegó un excelente baloncesto, sobre todo en cuanto a la intensidad defensiva, hace quince días, en el Preolímpico de Atenas donde sacó el pasaporte para Pekín 2008. Todos estos días sin competir levantaban dudas sobre el estado de forma del equipo griego. Sin embargo, Giannakis ha sabido mantener el tono y España tuvo muchos problemas para anotar durante toda la primera parte.
Catorce minutos después del salto inicial, el marcador aún arrojaba muestras de la paridad que rodea a ambas formaciones. Con 22-22, sin embargo, ya podía apreciarse las dificultades hispanas para hacer diana: los porcentajes de tiros de dos, de triples y, en conjunto, de tiros de campo reproducían la misma cifra con un rendimientos del 33 por ciento en todos ellos.
Una cifra claramente por debajo de lo que es habitual en la selección campeona del mundo. Los griegos estaban lanzando mejor (56 por ciento de dos y 43 por ciento de tres). Lo que les impedía aprovechar la escasa producción española eran las pérdidas de balón (diez en el intervalo).
Aíto decidió que había llegado el turno olímpico de Ricky Rubio. El primer balón que cogió el base del Joventut acabó dentro del aro heleno en una bonita penetración con la derecha. Antes había debutado en la cancha de Wukesong el barcelonista Juan Carlos Navarro y, en ese lapso, España consiguió el primer parcial apreciable (6-0; 32-26).
La serie creció hasta un 9-2 que dejó a la selección española en ventaja para reanudar el encuentro (35-29). Las sensaciones chocaban entre sí. Por una parte, España andaba lejos de la dinámica atronadora que suele imponer. Por otra, sin encontrarse cómoda, dominaba sin apreturas pese a tener enfrente a los subcampeones mundiales.
España supo reaccionar
Y en medio de esa incertidumbre, España ajustó la brújula. La escasez realizadora dio paso a una racha que los griegos no esperaban. Los cinco primeros minutos del tercer cuarto se saldaron con un parcial de 15-2 que subió al marcador la mayor diferencia del choque hasta entonces (50-31 -hubo una máxima de veinte puntos-).
Grecia no se lo explicaba porque la selección nacional tampoco había hecho nada especial, no había pisado el acelerador, no había echado el bofe en una defensa a la desesperada ni había introducido ninguna variable especial, únicamente había calibrado el punto de mira.
Cinco minutos y adiós al partido. España se lo metió en el bolsillo como si tal cosa. El síntoma es revelador. Los estrenos de las competiciones nunca facilitan la labor a nadie y los españoles, a medio gas, lo habían despachado como si tal cosa. Por eso los integrantes del cuerpo técnico de la selección de los Estados Unidos estaban tomando notas concienzudamente desde un discreto rincón de la grada. España les preocupa. Mucho.