Noticia
07 de agosto de 2008
Cristina Monge (Enviada especial a Bogotá, Colombia)
A las 14.15 del miércoles (hora local) aterrizaba el Real Madrid en Bogotá. Tras desplazarse al que será su cuartel general durante su corta estancia en Colombia, el Hotel Sofitel, la expedición madridista contó con poco más de una hora de descanso antes de desplazarse al que será el jueves el escenario del cuarto partido amistoso de pretemporada, tras Austria y Londres. El estadio “El Campín”, con capacidad para 45.000 espectadores y coliseo del Independiente Santa Fé, próximo rival del equipo de Schuster (estadio que comparten con su máximo adversario, el Millonario), se engalanó para una ocasión tan especial que se demoraba ya por más de cinco décadas. Más de cinco mil espectadores y el propio alcalde de Bogotá no se quisieron perder la sesión de trabajo de unos jugadores que agradecieron todo el cariño recibido.
Como es habitual, los madridistas probaban el césped veinticuatro horas antes de la cita; pero lo que no es tan habitual es que en torno a cinco mil personas copen las gradas del estadio para presenciar la sesión de trabajo del equipo visitante. Claro que si el equipo visitante es el Real Madrid, y el proclamado “Mejor equipo del Siglo XX” lleva 56 años sin pisar tierras colombianas, la expectación está más que justificada. Ambiente casi de día de partido y un público que no dejó de animar a unos jugadores agradecidos por la acogida recibida desde que pisaron tierra. El propio alcalde de Bogotá, Samuel Moreno, quiso presenciar en primera persona la sesión de trabajo de los madridistas, durante la cual exclamó: “Me pondría la camiseta de Raúl para saltar al césped ahora mismo”.
A pesar de las nueve horas de vuelo y el cansancio acumulado, los dieciocho jugadores convocados para la ocasión trabajaron durante una hora sobre el verde; sesión que fue retransmitida por los videomarcadores del estadio. No viajaron a tierras colombianas, además de las consabidas ausencias de Gago, Drenthe y Marcelo -se encuentran concentrados con sus respectivas selecciones para los JJ.OO de Pekín-, los lesionados, Cannavaro, Sneijder e Higuaín. Asimismo, Schuster prefirió que los últimos futbolistas en incorporarse al trabajo, los internacionales que llegaron a la final de la pasada Eurocopa -Sergio Ramos, De la Red, Casillas y Metzelder-, también se quedaran en la capital de España para completar su perfecta puesta a punto a diez días de la disputa del primer título del año: la Supercopa de España.
El menú no varió al de las suaves sesiones previas a los partidos que Schuster y su equipo técnico deparan a su plantilla. Carrera continua, series de estiramientos y un calentamiento notable para poner a punto unos músculos resentidos por el cansancio del viaje y por el frío, en torno a 10º de temperatura. Además, cabe reseñar que el mes de agosto es el llamado 'mes de las cometas' en Colombia, debido a un claro protagonista: el aire. Por ello, la mayoría de los futbolistas optaron por la manga larga para disputar una sesión vespertina bajo la luz de los focos –en torno a las 18.00 horas anochecía en Bogotá-.
Los rondos fueron el plato fuerte y el más vitoreado por la afición al ritmo de 'olés'. Hasta el propio Schuster participó en los mismos. Las sonrisas y aplausos de los jugadores se repitieron. Los nombres de Raúl, Robinho, Van Nistelrooy o Guti no dejaban de resonar en el estadio. El reciente fichaje del Real Madrid, Rafael Van der Vaart, completaba la segunda sesión de trabajo con su nuevo equipo en la que el holandés demostró que se está adaptando a pasos agigantados.
Para concluir la suave sesión física, un partidillo a medio campo con goles que, por supuesto, fueron celebrados por una afición entregada al equipo blanco, y una pequeña tanda de lanzamientos a Codina y Dudek, los cuales trabajaron por separado del grupo junto a su preparador, Pedro Jaro. Antes de enfilar el túnel de vestuarios toda la plantilla se fotografió con los niños de la Escuela de Integración que la Fundación Real Madrid tiene en este país. Tiempo de autógrafos y fotografías; los últimos en abandonar el campo fueron dos de los capitanes, Raúl y Salgado, quienes, como el resto de los jugadores, agradecieron con aplausos la gran acogida que Bogotá dio en este día al Real Madrid.