Noticia
05 de agosto de 2008
Laura Navas
Fue un día más que intenso para la última incorporación del Real Madrid. Sin haber cumplido sus primeras 24 horas en la capital de España, el centrocampista holandés se vistió de corto para completar el primer entrenamiento con su nuevo equipo. Una sesión suave de trabajo en la que sin duda Van der Vaart se convirtió en el objetivo de todas las miradas. Van Nistelrooy y Robben ejercieron de perfectos anfitriones e hicieron que Rafael se sintiera como en casa…
Cerca de las 23:00 horas del lunes, Rafael Van der Vaart aterrizaba en el aeropuerto de Barajas dispuesto a convertirse en el primer fichaje del Real Madrid para la presente temporada. Apenas 10 horas después, el centrocampista holandés se presentaba en el Hospital Sanitas La Moraleja para someterse al reconocimiento médico que, como no podía ser de otra manera, confirmaba el perfecto estado físico del jugador. Poco más tarde llegaba el momento más importante, la rúbrica que le convertía oficialmente en nuevo jugador blanco.
La presentación en sociedad en el Palco de Honor del estadio Santiago Bernabéu y la exhibición sobre el verde del coliseo blanco, ya vestido de corto y ante los más de dos mil aficionados que se dieron cita en las gradas, cerraron una mañana en la que el jugador holandés confirmaba haber cumplido su gran sueño de pasar a formar parte de la disciplina madridista. Pero no acababa ahí, ni mucho menos, el intenso día de Van der Vaart…
A las 19:00 horas tenía una cita en la Ciudad Real Madrid de Valdebebas para conocer a los que a partir de ahora, y durante las próximas cinco temporadas, serán sus nuevos compañeros de equipo. Pero además de las presentaciones oficiales en el vestuario, la guinda al pastel del perfecto día de Van der Vaart, la puso el primer entrenamiento con su nuevo equipo. Como lo que ya es, uno más de la plantilla, el centrocampista completó una suave sesión de trabajo en la que incluso participó en el partidillo que Schuster dispuso para el grupo de 15 efectivos que saltaron al verde.
Durante la jornada de trabajo, a Van der Vaart se le pudo ver en todo momento cerca de sus compatriotas Van Nisterlooy y Robben, que no se separaron ni un solo segundo del reciente fichaje blanco, poniéndole al día de la actualidad madridista y ayudando al holandés con el idioma. A pesar de que sus abuelos maternos residen en Chiclana (Cádiz) y de que su madre habla perfectamente el castellano, Rafael aún no se defiende bien en un idioma que ha prometido aprender “en dos o tres meses”.
Además de ejercitarse junto al grupo y haber sellado de la mejor manera posible su presentación como nuevo jugador del conjunto madridista, Van der Vaart tuvo la oportunidad de recorrer y admirar las instalaciones de la Ciudad Real Madrid de Valdebebas. El jugador se quedó encantado con las magníficas prestaciones que ofrece la ciudad deportiva blanca, un sitio en el que a partir de ahora pasará muchas horas…