Noticia
02 de agosto de 2008
Javier Coloma
Hablar de los viejos equipos ingleses como el Arsenal, es algo más que un análisis puramente futbolístico, supone un encuentro con la historia. Jugar contra conjuntos como éste, o como el mismo Real Madrid, no implica únicamente ganar a once hombres que cargan su camiseta, sino que conlleva un desafío a cada jugador que algún día la vistió, y cuya figura se recuerda en los marcos de sus despachos. Son esa clase de entidades a las que un velo de misticismo envuelve su estadio en cada encuentro, como si las paredes recordaran el compromiso que se adquiere, generación tras generación, defendiendo sus colores.
El Arsenal fue fundado en el año 1886 por ex - jugadores del Nottingham Forest, mudados al área Dial Square de Woolwich Arsenal, una fábrica de armamentos en Woolwich (de ahí que se les conozca como los Gunners, cañoneros), al norte de Londres. Originalmente, el nombre del club era Dial Square, pero posteriormente se le denominó Woolwich Arsenal.
Tras nueve años en la primera división inglesa (1904-1913), descendió a la segunda división en 1913 coincidiendo con el traslado a la que sería su casa durante casi cien años, el mítico Arsenal Stadium, conocido como Highbury, al norte de la ciudad. Esta sucesión de cambios vendría acompañada de la sustitución del nombre del club, pasando a llamarse The Arsenal. Bajo este nombre retornarían a la primera división.
Coincidiendo con la supremacía de los Gunners durante los años 30, The Arsenal pasó a llamarse, simplemente, Arsenal, nombre con el que existe actualmente.
Un estadio con historia
Desde Mayo del 2006, el escenario de los encuentros de los Gunners ha pasado a ser el Emirates Stadium, donde jugará el Real Madrid, y cuyo nombre hace referencia a la empresa de aerolíneas con la que tienen contrato. El Emirates, que puede albergar hasta 60.000 personas, sustituye al viejo Highbury, que era pequeño para las citas importantes del equipo.
Con la desaparición de este escenario, se esfuma un pedazo de la historia reciente de Inglaterra. Tras el estallido de la 2ª Guerra Mundial, Highbury fue utilizado para la protección de civiles durante los bombardeos estratégicos. Durante los asedios, el Arsenal se vio obligado a trasladarse circunstancialmente al estadio White Hart Lane, del Tottenham Hotspur, debido al destrozo que ocasionó una de las bombas caídas durante la guerra.
La era Wenger
El Arsenal, desde la llegada de Arsène Wenger, se encuentra en un momento dulce. En las últimas temporadas ha llegado a lograr varias ligas e, incluso, un doblete en el campeonato doméstico, batiendo un récord de 49 partidos sin perder, pero sigue echando en falta un título internacional. La llegada al club del manager actual ha supuesto toda una revolución en Europa por su concepción del fútbol y la excelente gestión de recursos de la que está haciendo gala, desde que llegó al club en 1996.
Si por algo se han caracterizado los Gunners en las últimas temporadas es por la juventud de la que atesora su plantilla. Constituye una de las más jóvenes de Europa, gracias a la presencia de jugadores como Alexandre Song, Nicklas Brendtner y Denilson Pereira, con 20 años, y Theo Walcott que sopla, tan sólo, 19 velas. El delantero es una apuesta de Wenger y una de las mayores promesas del fútbol inglés.
Es en el buen juego donde radica el éxito del equipo londinense. El centro del campo es el mayor baluarte con el que cuenta el Arsenal, dirigido al compás marcado por el español, Cesc Fabregas, que con tan sólo 21 años afronta su cuarta temporada. El catalán, gracias a la reciente consecución de la Eurocopa ha ganado en madurez y su progresión es cada vez mayor, lo que le permite afrontar el reto de almacenar los galones de líder en su solapa. Junto a él, el checo Rosicky, recuperado al fin de la lesión que le hizo perderse parte de la temporada anterior, y Robin Van Persie, jugador que comparte titularidad con los holandeses del Real Madrid en la selección tulipán. Todos ellos, bien escudados por la pareja de centrales: el suizo Senderos y el poderoso Kolo Touré. El también español, Manuel Almunia, defiende la portería.
Pero la auténtica bomba de relojería en el engranaje londinense acaba de recalar este año en el equipo. Se trata de Samir Nasri, francés de origen argelino, cuyos atributos y origen animan a seguir la estela de Zinedine Zidane, y ya le colocan en Europa como su sucesor. Nasri encarna a la perfección la religión de Wenger: jugador joven, con proyección internacional, creativo, sorprendente, e inesperado.
Estos son los credenciales de un Arsenal que comienza su liga el 16 de Agosto y que está más rodado que los blancos. Un equipo que aún no ha perdido en los cuatro partidos que ha disputado esta pretemporada, ganando en el último partido 1-3 al Stuttgart alemán, y que se medirá al Real Madrid en el Emirates Stadium. Un conjunto, además, que podría cruzarse en el camino de los blancos a la décima Champions, torneo que, pese a aunar en sus vitrinas 13 ligas, 10 copas inglesas, 1 Recopa y una Copa de Ferias entre otros trofeos, todavía no poseen los cañoneros.