El despertador sonó pronto el primer día en Austria. Los futbolistas del Real Madrid salieron de su hotel rumbo a las instalaciones deportivas del ITV Irdning, campo de entrenamiento durante los próximos once días. Allí esperaban más de un centenar de aficionados que desafiaron la lluvia y los 14º que cubrían el cielo de Irdning. Robinho, Cannavaro y Soldado se quedaron en el gimnasio, recuperándose de sus respectivas dolencias, mientras que el resto –un grupo de veinte futbolistas- trabajó sobre el terreno de juego.