El pasado 18 de mayo Iker Casillas se alzaba con el trofeo Zamora que le acreditaba como el cancerbero menos goleado de la Liga. Apenas un mes después, el capitán de la selección española ha cumplido el sueño de convertirse en campeón de Europa en Viena, y lo ha hecho a lo grande: liderando a una generación maravillosa de futbolistas que ha empezado a marcar una época y demostrando en cada partido por qué es, ya sin duda, el mejor portero del mundo. No encajó ni un solo gol desde la fase de grupos y ha finalizado la Eurocopa con un espectacular promedio de 0,4 tantos por partido. Un héroe por méritos propios.