Noticia
29 de junio de 2008
Cristina Monge
El reloj marcaba las 20.45 horas de un 29 de junio de 2008… había llegado la hora. Alemania y España, fuerza vs toque, se veían las caras en la final de una Eurocopa que ha servido para demostrar que ‘La Roja’ ha dicho adiós a todos sus fantasmas para dejar paso a un manantial de fútbol talentoso que permitió al equipo español llegar a la final sin conocer ninguna derrota y con los mejores números del campeonato (conjunto máximo goleador y menos goleado). Ni siquiera el cartel de “favorita” amedrentó a los nuestros. España ganó por calidad, por empuje, por justicia... Somos Campeones de Europa después de 44 años de una larga y dura espera, pero ha merecido la pena.
Ver a España salir por el túnel de vestuarios, con el gran capitán Iker Casillas a la cabeza, la posterior liturgia del fútbol, oír el himno nacional con ese Sergio Ramos mirada al cielo… todo nos hacía entender que hemos sido testigos de la historia, de esa historia que nos debía una Copa. ¿Estaríamos ante una final como la del 64’ o cómo la del 84’? Era tiempo de soñar porque este equipo ha demostrado tener un halo especial, una aureola de campeón.
España ganó en confianza y recuperó su identidad con el paso de los minutos El partido arrancó con Alemania intentando presionar para romper el juego de toque de España. Y así llegó el primer susto de los teutones (min.3): Klose dentro del área robaba un balón peligroso, pero Puyol, con contundencia, coartaba las intenciones del delantero del Bayern, del que poco más se supo durante el encuentro. Los germanos se mostraron cómodos en los primeros compases haciendo gala de su primacía en cuanto a experiencia en las grandes citas; mientras, España acusaba la falta de manejo del balón, pero se sobreponía pasados los minutos a un lógico nerviosismo inicial.
La primera jugada con una posesión de más de 40 segundos para los españoles supuso la llegada de los de Luis al área de Lehmann, con un perfecto pase entrelíneas de Xavi para Iniesta. No pudo el barcelonista culminar el remate, pero esta jugada conjeturó la vuelta de España a la dinámica del toque. Recuperada la identidad, llegaron las oportunidades rojas: la mejor (min.22), un centro magistral de Sergio Ramos por la banda derecha que remató al poste un siempre activo Fernando Torres. Pero “El Niño” quería escribir su nombre en la historia, como lo hiciera Marcelino en el 64’, y por ello el único gol del partido nació de sus botas, de las del mejor jugador nombrado de esta final.
Fernando Torres nos acercaba al sueño con un gran y merecido gol En el minuto 33 un portentoso Senna, pasa al gran director de orquesta, Xavi, que lee entrelíneas lo que se veía venir: Torres ganaba a los centrales alemanes en cada arrancada. Balón en profundidad y por velocidad y con un toque sutil ante Lahm, Fernando Torres nos acercaba al sueño. Alemania apostaba por su juego rudo y su baza aérea, pero los puños de Iker se mantenían firmes.
Al descanso éramos campeones de Europa. España se imponía a la tricampeona del ‘Viejo Continente’ haciendo lo que mejor ha demostrado que sabe: jugar al fútbol… Mismo guión en la segunda mitad. Torres seguía intentándolo en los mano a mano, Ramos siempre incisivo con sus subidas, Xavi no dejaba de crear pases entrelíneas, Iniesta desbordaba calidad…En defensa se sucedían los repliegues, la lucha de cada esférico, España, sin complejos, se imponía en todo y sólo pequeños errores provocaban las mermadas tentativas alemanas.
El envite alemán duró a penas diez minutos; la furia española acabó imponiéndose Pero nadie dijo que sería fácil. En el minuto 60 llegó el empujón alemán liderado por un Ballack con poco fuelle, que sólo alarmó a Casillas (min.59) con un tiro que se fue por la derecha de la portería. Pero el envite alemán sólo duró diez minutos, después volvió a resurgir la furia española que demostraba en los minutos finales una fuerza física impresionante. Pudo llegar el segundo (min.66) –jugada ensayada a balón parado con testarazo de Ramos-, el tercero, el cuarto… Y aunque no llegó, España ya había firmado su victoria con autoridad.
Somos CAMPEONES DE EUROPA -con mayúsculas-, se ha hecho historia y justicia, se ha vengado a Arconada, se ha homenajeado a Antonio Puerta y Genaro Borrás, se ha ensalzado el valor de la unión, se han desecho tópicos y se ha logrado afirmar que: “El fútbol son once contra once, y ahora, la que gana es España”. ¡Todo junto, pudimos!